Cartas al director
El escándalo de los médicos MIR
Leo que una asociación que agrupa a los aspirantes a médicos internos residentes –Asociación MIR España–, ha presentado un escrito en el Ministerio de Sanidad solicitando una auditoría para esclarecer el caos del examen de este año. Todo lo que le pide al Ministerio de Sanidad es, simple y llanamente, ridículo. Si las acusaciones de la asociación tienen un mínimo de credibilidad, el único escrito que deberían presentar es ante los Tribunales de Justicia. Ya se encargarán los jueces y magistrados de practicar la prueba que consideren pertinente, incluso de oficio.
Las acusaciones de irregularidades son tan graves que la solicitud de una auditoría solo puede estar justificada, bien en el desconocimiento absoluto de cómo se responde ante unas oposiciones presuntamente fraudulentas, bien en echarle una mano a la ministra de Sanidad, para que, al margen de la Justicia, se entretenga en una auditoría de parte, sin valor alguno. También podría intervenir, al conocer lo que está conociéndose por los medios de comunicación, la Fiscalía General, pero no creo que vaya contra el Gobierno de Sánchez. ¿Y el Defensor del Pueblo que ha de supervisar, según la Constitución, la actuación de la administración pública sanitaria? Creo que tampoco hará nada Don Ángel Gabilondo, pues todavía está supervisando la actuación de una administración pública de nuevo cuño, la administración pública católica. Me dicen que pronto investigará los abusos cometidos en la administración pública budista y en la administración pública musulmana...
Por cierto, hace unos años un grupo de opositores MIR impugnó la prueba porque, increíblemente, el Gobierno del doctor Pedro Sánchez les obligó a relacionarse electrónicamente, y el Tribunal Supremo les dio la razón, sin auditorías ni gaitas. Creo recordar que los magistrados, antes de la sentencia, adoptaron medidas cautelares para tutelar a los médicos. Pues eso.