Cartas al director
El okupa de la Moncloa
Decepciona comprobar cómo un gobernante actúa convencido de que el Estado en su conjunto está a su servicio y no al contrario, como debería ser. Es uno más, que pasará, pero cuya osadía y desprecio a la mayoría de españoles habrá rebasado límites nunca sospechables. El okupa de la Moncloa tiene sus mismos apellidos aunque los cambió para que su vena artística, floreciera como las chirimoyas danzarinas, pero el que le facilitó la llave, luz, gas, comida, seguridad del Estado, y hasta servicio de cuidado de la batería de la autocaravana, no es otro que el titular temporal del contrato, con derecho al uso pero no al de subarriendo o cesión de dichas dependencias.
El coste evitado para el señor músico no deja de ser un ingreso encubierto que habría que valorar e incluir entre las muchas irregularidades cometidas por ambos hermanos, no solo con Hacienda, sino con la dignidad del cargo que uno de ellos representa. Al menos dé una explicación razonable y no se esconda señor presidente.