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Cartas al director

La monarquía sale reforzada

Pues no, detrás de los documentos secretos relativos a la asonada golpista de 1981 no se escondía más trama que la conocida, la de un puñado de arribistas enconados con las libertades y confabulados para tumbar el orden constitucional y monárquico. Agua para quienes esperaban encontrar pruebas de una supuesta connivencia del hoy rey emérito, Juan Carlos I, con los golpistas. Nada más lejos de la realidad. Los documentos desclasificados y hechos públicos ayer demuestran, sin margen para la inventiva, que Juan Carlos I se mantuvo leal al orden constitucional, que se enfrentó a Armada desde el primer momento y que los sublevados pretendían su muerte, hasta el punto de que achacaron a no haber consumado el magnicidio el fracaso del golpe que habría devuelto a España a la caverna.

Es el primer tiro en el pie para un presidente, Pedro Sánchez, sujeto a una forma febril de poder en primera persona. Perseguía el presidente arrogarse nadie sabe qué mérito en la derrota de los golpistas, como bien le interpeló anteayer en el Congreso el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, y lo que ha conseguido es reforzar el crucial papel de la Monarquía en la democracia española, el mismo que cuestionan sistemáticamente todos los socios de Sánchez. La torpeza presidencial no se queda ahí, a la sombra de las sombras. El expresidente Felipe González, el mismo al que el sanchismo pretende degradar a la condición de jarrón chino, argumentó, de nuevo con acierto, que un Gobierno serio no puede clasificar y desclasificar documentos de alto secreto a puro placer y conveniencia, ni siquiera para pretender ser lo que no ha sido, como es el caso.

Es necesario que haya un marco jurídico claro que trate todos los casos por igual e incluya aquellos que pudieran ser de menor interés para el gobernante de turno. Que la petición la haga González no es baladí, y menos teniendo en cuenta que algunos de esos documentos comprometen su presidencia. Al final, la enésima cortina de humo de Sánchez vuelve a ser tóxica. La realidad del país es otra bien diferente a la de hace 45 años. Una en la que el Ministerio de Transportes se lleva pruebas de un accidente ferroviario sin permiso judicial, una en la que las últimas manos derechas del presidente están procesadas por corrupción, una en la que los asesinos salen en libertad disimulada sin haber cumplido sus penas. Eso no hay que desclasificarlo, está a la vista de cualquier español.

Genaro Novo

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