Cartas al director
Liberalismo conservador vs. conservadurismo extremo
Estamos en un año electoral, por lo pronto, tras Aragón, Castilla y León este domingo, vendrá Andalucía en junio, pendiente de fijar una fecha concreta. Se está especulando que Pedro Sánchez, derrotado, aterrorizado por las críticas internas, en su propio partido y país, denostado en Europa, cuestionado como un gran problema, no sólo por Trump, sino por los propios socios europeos y de la Alianza Atlántica, igual, con su absurdo planteamiento del 'No a la guerra' (nadie está a favor), puede estar esperando la convocatoria de Moreno Bonilla para hacer coincidir con las generales, como esperó el capitán del Titanic en su locura. Se espera, en Andalucía, el peor desastre electoral imaginable de María Jesús Montero Cuadrado, tercera posición, superada por Vox. El efecto Titanic, en resumidas cuentas y con todas sus consecuencias. Un hundimiento irreversible y justo.
Pues bien, en este carrusel electoral, hasta la derrota definitiva del socialismo gobernante, ¿qué se espera como alternativa?
España es un todo, una única nación, independientemente de los territorios. El liberalismo conservador, representado por el PP, y el conservadurismo más extremo, Vox, representan, conjuntamente, más del 50% del electorado. La mayoría natural de la sociedad española está en la derecha, evidentemente. Todo lo demás son puros juegos florales. Y, en palabras del histórico Jaime Mayor Oreja, solo la unidad de los dos partidos de la derecha, gobernando juntos en justo equilibrio proporcional a sus resultados, o dejando gobernar al más votado con un acuerdo de gobierno, sería la única alternativa a este gobierno fracasado del ultra social comunismo radical, ruinoso y esperpéntico. No hay otra. Responsabilidad y sentido común.