Cartas al director
¿Globitos contra el aborto y la eutanasia?
Ojalá los problemas se resolvieran mediante rigurosos debates, donde venciera el argumento más razonable apoyado en datos y hechos irrefutables, para que finalmente hallásemos una solución satisfactoria para todos. Pero basta con observar los parlamentos legislativos ante asuntos a veces muy triviales, para constatar que lo anterior es mera ensoñación. Porque lo cierto es que no hay cuestión, por minúscula que sea, que no se preste a una discrepancia incluso absoluta entre los implicados: una desgraciada realidad cada vez más frecuente en nuestras progresistas sociedades fragmentadas y de quebrados fundamentos morales. De ahí que las posiciones en temas trascendentales, como el aborto y la eutanasia, en vez de converger, se han ido distanciando, y una inmensa mayoría se muestre ya indiferente; como acabamos de comprobar con la triste muerte de Noelia Castillo, que olvidaremos en pocos días. Se demuestra así el error que ha supuesto que, para defender la vida humana ante este tipo de agresiones «legales», la alternativa provida había que plantearla desde el buen rollito con infantiles canciones y globos de colores, evitando las desagradables imágenes de lo que en verdad significan aborto y eutanasia. La cruda y dura realidad de la acelerada amenaza de la cultura de la muerte y el oscuro horizonte que se nos ofrece, confirman el fracaso de tan ingenua estrategia. Contra el ojos que no ven, corazón que no siente, sólo cabe ir abriéndole los ojos a la gente.