Cartas al director
Codicia
La codicia es un defecto humano muy peligroso, ya que el afán por acumular riqueza u otros bienes que algunos hombres consideran como tales: fama, prestigio, reconocimiento, poder, placer…, lleva consigo, que la vida del codicioso se centre casi, exclusivamente en esos objetivos, en definitiva: en sí mismos, y con ello, abandonan las cosas importantes de la vida: familia, amigos, relaciones sociales, lealtad, fidelidad, sinceridad… es decir: todo aquello que le aparte de sus objetivos, y como la codicia no tiene límites, porque es insaciable, lleva al codicioso a ser un esclavo de su propio vicio y a una infelicidad permanente, porque jamás puede alcanzar todo lo que anhela.
Por eso, conviene recordar, que «el que no sabe ser feliz hoy con lo que tiene y con lo que es, que no espere serlo mañana con lo que sueña tener y con lo que sueña ser» (Jesús Higueras. Chequeo espiritual), todo ello corroborado por: «Donde está tu tesoro, allí está tu corazón» (Mateo 6, 21).