Cartas al director
Mimar el idioma
El lenguaje es un tesoro que recibimos a poco de nacer; un instrumento que nos acompaña y resulta determinante para el desarrollo de la persona. Hablar y escribir bien es un aprendizaje constante al que no debemos renunciar; causa pavor el nivel de ortografía y pobreza de vocabulario en muchos alumnos cuando acceden a la universidad. ¿A qué se debe este alarmante retroceso?
Observo con preocupación cómo el vocabulario se ha reducido y trivializado utilizando ad nauseam muletillas como 'vale' y abuso del diminutivo. Las aplicaciones de mensajería resultan perniciosas para preservar el idioma: las palabras se apocopan quedando reducidas incluso a una letra, símbolos que sustituyen a las letras y se asemejan a la escritura cuneiforme. Resulta descorazonador el endiosamiento de la consonante 'k' en detrimento de la humilde 'q', llegando a la ridiculez y chabacanería.
El dictado, la redacción y la lectura deberían ser obligatorios en todo sistema educativo que se precie de tal nombre; hablar y escribir con fluidez no es pedantería.