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16 de junio de 2024

En primera líneaGonzalo Cabello de los Cobos Narváez

La Yoli y su ansia desmedida de control

No se queden en la superficie. Todas esas propuestas esconden una razón espuria que no se da a conocer a la opinión pública. Nuestro deber es desentrañar la verdad y desenmascararla

Actualizada 01:30

Como buena comunista la Yoli sigue empeñada en meter su inconmensurable nariz en nuestras vidas. Pero a mí no me engaña. Aunque quiera disimular su profunda esencia bolchevique con ropa cara y mechas rubias, los que la hemos visto hablar y actuar en el pasado, cuando vestía ropa de mercadillo y su peinado era moreno gallináceo, sabemos que ese disfraz de señorona cool que ha adoptado no es más que un artificio diseñado por sus decenas de asesores para engañar a la opinión pública y tratar de rebajar con los ojos lo que sale por su boca.

No se dejen enredar. Aunque trate de enmascarar sus ideas con voz melosa y sonrisas falsas, el contenido de su perniciosa ideología sigue profundamente arraigado en su recién teñida cabecita. Yolanda es muy lista y sabe que debe esparcir los mensajes poco a poco, moderadamente, para así evitar que cunda el pánico entre la asustadiza y estabulada sociedad española. Una estrategia, por otro lado, muy distinta a la de su antiguo y traicionado compañero, Pablo Iglesias, que siempre iba de frente, y por lo que se ve, bastante más eficaz.

Pero como todo ser humano, a veces, hasta nuestra vice puede equivocarse. Yolanda Díaz lo hizo el pasado lunes metiendo la pata profundamente al querer camuflar uno de sus mensajes totalitarios, cuyo fin último es el control, en una preocupación inexistente por la salud de los trabajadores. Yolanda ha decidido que la mejor forma de persuadir a la sociedad para aprobar con su venia la reducción de la jornada laboral es poner como ejemplo la hostelería y sus horarios nocturnos, gran error, apelando para ello a los sentimientos de la gente y fingiendo una honda preocupación por los trabajadores que, por otro lado, ustedes y yo sabemos que en realidad no siente en absoluto. ¿Le preocupa su salud, pero no le preocupa que esas personas pierdan su trabajo? A Yoli eso le da igual. Para ella no es razonable vivir en un país en el que hay restaurantes abiertos a la una de la madrugada. Gracioso, ¿verdad?

Ilustración yolanda hora

Paula Andrade

La verdad es que, tal y como está nuestra economía, lo que no resulta razonable es que la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo quiera cerrar los restaurantes de España a la misma hora que, por ejemplo, nuestros vecinos de Bélgica. Todos sabemos que nuestro país depende en gran medida de la hostelería/turismo y que goza de una vida nocturna y un clima del que raramente pueden beneficiarse nuestros amigos del norte salvo, eso sí, cuando vienen aquí a pasar sus vacaciones o a instalarse definitivamente huyendo de la bruma densa y la lluvia permanente. Por no hablar, además, del claro perjuicio que supondría para algunos de sus ¿exsocios? socialistas este cambio de horario, en el que ya no podrían empalmar la sobremesa de cualquier marisquería con los lupanares de reconocido prestigio que frecuentan y en los que muchos de ellos son aclamados y festejados.

Pero es que Yolanda Díaz quiere controlar, quiere tener poder sobre nuestras vidas y dictar lo que tenemos y no tenemos que hacer. Ella, repito, es una comunista convencida. No quiere que los ciudadanos puedan elegir qué hacer con su tiempo libre porque es muy consciente de que la libertad es su gran contrincante. Los comunistas son enemigos de la libertad individual porque consideran que los ciudadanos no deben pensar por sí mismos. Son conscientes de que, si lo hacen, la primera medida que tomarían sería eliminarlos. Por eso, quieren controlar hasta el más mínimo detalle de sus vidas. En ese control radica su supervivencia. El poder para controlar y el control para mantener el poder. Esa es su máxima. No hay más que recordar la pandemia para hacernos una idea de lo que este Gobierno haría con nosotros si pudiera.

Tenemos muchos ejemplos históricos y actuales que demuestran qué puede pasar si permitimos que esta jauría rabiosa prosiga con su agenda socialcomunista. Por eso, es muy importante mantenerse alerta con cada medida que propone este peligrosísimo Gobierno.

Cuando, por ejemplo, escuchen a Yolanda Díaz hablar de dar una «herencia universal» de 20.000 euros a los jóvenes españoles o de avanzar a una «fiscalidad feminista» o cuando diga sin aspavientos que quiere intervenir el mercado inmobiliario o elevar el salario mínimo a niveles insostenibles para nuestra economía, cuando escuchen toda esa sarta de disparates, desconfíen siempre y pregúntense cuál es la razón verdadera de todas esas propuestas. No se queden en la superficie. Todas esas propuestas esconden una razón espuria que no se da a conocer a la opinión pública. Nuestro deber es desentrañar la verdad y desenmascararla.

La ignorancia de la sociedad es su mejor arma; no dejemos que la utilicen con total impunidad.

  • Gonzalo Cabello de los Cobos es periodista
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