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en primera líneaAndrés Muñoz Machado

El mensaje de Davos, un espíritu de diálogo

Davos 2026 ha parecido estar entre el realismo en el reconocimiento de una nueva situación mundial y la esperanza en la viabilidad de unos modelos basados en la libertad, en los valores, en el respeto a la dignidad y la centralidad de la persona, en la competencia leal

Cada año, desde 1971, se celebra una reunión en Davos, organizada por el Foro Económico Mundial (WEF), que reúne a dirigentes de gobiernos, empresas y entidades sociales de todo el mundo. El WEF, es una entidad sin ánimo de lucro, un think tank dedicado a la colaboración público-privada, cuyo objetivo es «mejorar la situación del mundo», tratando de impulsar una reforma de la gobernanza global.

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El Debate (asistido por IA)

La reunión de enero de 2026 tuvo por lema 'Un espíritu de diálogo', proponiéndose desarrollar los siguientes objetivos:

–Cooperación en un mundo cada vez más controvertido.

–Desplegar la innovación a gran escala y de manera responsable

–Acceder a nuevas fuentes de crecimiento.

–Crear prosperidad sin rebasar los límites del planeta.

–Invertir mejor en las personas.

La última década ha visto el Covid-19, la guerra en Europa, los conflictos de Oriente Medio, la expansión comercial y tecnológica de China, la Inteligencia Artificial Generativa, la confirmación del cambio climático, la reconstrucción de los sistemas energéticos, los movimientos migratorios, las decisiones lesivas para el libre cambio, las actuaciones poco respetuosas con el Derecho Internacional, la rivalidad entre los grandes bloques (EE. UU., Unión Europea, Rusia, China), el debilitamiento del papel de la ONU.

Todos ellos parecen evidenciar un mundo que está viendo resquebrajarse el orden económico pactado tras la Segunda Guerra Mundial, perdiendo la confianza en el derecho internacional, la libertad, el diálogo y la erradicación de la violencia, operando de un modo diferente a como aparentemente había venido haciéndolo.

Las reuniones anuales del Foro de Davos permiten conocer las opiniones de los líderes que en ellas participan. En la última estuvieron presentes 60 jefes de Estado y de gobierno, además de muchos dirigentes de las organizaciones miembros del WEF.

Opiniones destacables sobre la situación fueron:

–La del presidente norteamericano, para quien los EE. UU. son «el motor económico del planeta». Recordó las ventajas que, a su juicio, tiene el modelo de EE. UU. frente al de la Unión Europea. Impulsa, el primero, la iniciativa empresarial, la simplicidad administrativa, los bajos impuestos; utilizando, el segundo, más la subvención, el aumento del gasto público, la inmigración, las políticas medioambientales demasiado estrictas. «Europa no va en la dirección adecuada».

–La presidenta de la Comisión Europea, Von der Leyen, manifestó que el mundo está más fracturado y revuelto que nunca, que esperar el regreso del 'Viejo Orden' ya no es una estrategia viable. Es necesario plantear el momento actual como irreversible. «Los choques geopolíticos pueden y deben servir como una oportunidad para Europa». Es necesario construir «una nueva forma de independencia europea». La soberanía tecnológica es hoy una cuestión de seguridad para la Unión.

–El viceprimer chino, He Lifeng, habló de que lo más preocupante es que la deslealtad continúa creciendo. Según la ONU, dos tercios de los objetivos de desarrollo sostenible no se habrán cumplido en 2030. Está creciendo el unilateralismo y el proteccionismo, sin cuidar el «gran barco de la globalización» en la que están embarcados los 190 países existentes en el mundo. China aboga por la inversión en capital físico y humano, por construir puentes y no muros, por el progreso tecnológico y el bienestar. Los hechos han demostrado que China y Estados Unidos ganan con la cooperación y pierden con la confrontación. El multilateralismo y la libertad de comercio forman parte del modelo adecuado para conseguir un orden internacional estable y promover el desarrollo y progreso de la Humanidad.

–La intervención de mayor éxito parece haber sido la del presidente del Canadá, Mark Carney, que pronunció un discurso construido de forma impecable. Hasta no hace mucho, los pueblos actuaban como si fuesen del todo verdad unas relaciones y un comercio internacional basados en el Derecho y en la competencia leal. Actuaban pareciendo que creían en el respeto de los poderosos a las relaciones y acuerdos internacionales. Los últimos acontecimientos militares, comerciales, económicos, han hecho ver la luz a una realidad subyacente bastante distinta, no manifestada, ni confesada hasta ahora. Los poderosos han transgredido las reglas con impunidad. Se ha hecho patente una nueva situación político-económica (un intento de reparto nuevo del poder), una configuración del orden económico en bloques: China, Rusia, Estados Unidos, la Unión Europea, que tratan de imponer sus intereses.

El mundo no se encuentra ante un vaivén, ante una oscilación temporal, más bien se encuentra ante una situación nueva, a la que tiene que amoldarse.

El casi un siglo transcurrido desde la Segunda Guerra Mundial ha visto el desarrollo y el progreso de muchos países pequeños o grandes, todavía escasamente poblados o todavía en etapas intermedias de desarrollo. Estos países poseen hoy tecnologías, empresas, capital humano suficientes como para llevar a cabo acuerdos entre ellos, relacionarse de muchos modos. «Los 'más pequeños' (ha dicho Cartney) podemos mantener nuestros valores, actuar de acuerdo con ellos, aliarnos y contribuir a una mejor convivencia». El mundo atraviesa «una ruptura, no una transición». Estas alianzas harán posible contrarrestar o convivir con el poder de los grandes.

–Las intervenciones de dirigentes empresariales miembros del WEF han recalcado la importancia de la colaboración público privada y la gestión multifuncional, que persigue el logro de los intereses no solo de los accionistas sino de todos aquellos que de algún modo participan o colaboran a la buena marcha de la empresa. Afirmar la centralidad de la persona en los modelos de gestión.

Davos 2026 ha parecido estar entre el realismo en el reconocimiento de una nueva situación mundial y la esperanza en la viabilidad de unos modelos basados en la libertad, en los valores, en el respeto a la dignidad y la centralidad de la persona, en la competencia leal.

  • Andrés Muñoz Machado es doctor ingeniero Industrial
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