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En Primera LíneaMariano Gomá

Paracaidistas. Ahora no toca

Afirmo que tiempo habrá para después de liberarnos del yugo actual y las cadenas de nuestra prisión y, habiendo alcanzado un rumbo seguro, libre y de progreso y dignidad nacional, poder los partidos viejos y nuevos reposicionarse en el espectro político y defender sus ideas

Estamos a punto de vivir una de las pruebas de dignidad, libertad y futuro de la historia de España y más concretamente de nuestra historia democrática con las próximas elecciones nacionales del 29 de noviembre. Está en juego y encima del tablero la posibilidad de acabar definitivamente con ocho años de tortura política, de corrupción desmelenada, de latrocinio, robo, insulto a la dignidad de la mujer, a la que se supone se protegía, con prostitutas y secretas sustancias corriendo por los paradores nacionales, aviones oficiales o pisos donde merecer a ministros y otros viciosos.

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El Debate (Asistido por IA)

Estamos pues a un paso de acabar con todo ello y devolver a España a la senda del progreso, de la limpieza, del prestigio y dignidad de los españoles ante nosotros mismos y ante la comunidad internacional lanzándole al mundo el nítido mensaje de que se puede volver a confiar en nosotros.

Pero para ello tenemos que actuar y sobre todo votar unidos con un objetivo común que lleve a acuerdos entre aquellos partidos políticos que sí tienen en sus manos las llaves del cambio y la combinación de la caja fuerte donde han encerrado la libertad. Y tienen que alcanzar ese objetivo común con generosidad, prescindiendo de egos y vetos, renunciando a aquellas posiciones que les separan para encontrarse en la zona de todo aquello que les une para el bien de la nación española pues solo así vamos a conseguir una sólida y magnífica mayoría social que con una explosión de cordura recupere la convivencia entre españoles sin que haya más memoria que la paz y proximidad entre los distintos.

Somos conscientes no obstante de que el sanchismo y la zurdería van a atropellar la campaña electoral con basura, mentiras y triquiñuelas del tramposo amparándose además en aquellos grupúsculos de extrema izquierda violentos, enemigos de la convivencia por sus propios intereses tanto independentistas como terroristas que ayudarán y apoyarán la destrucción de España y sus instituciones básicas porque en ello les va el sustento y su propia subsistencia.

Todo ese frente populista, populachero y extremista es el que verdaderamente nos tiene que dar no miedo, sino pavor. Por todo ello debemos insistir y ser conscientes de que con solo un gran y abultado resultado en las elecciones del 29 N. España podrá alcanzar a materializar las profundas reformas que requieren nuestras prostituidas instituciones y poder finalmente blindar el futuro impidiendo que pueda repetirse el dramático desastre que hemos sufrido estos últimos años amén del enorme socavón que se va a descubrir y sacar a la luz en nuestros balances económicos, prestaciones sociales, recursos y tesorería del estado, porque no se va a encontrar la caja llena de joyas sino absolutamente vacía.

Habrá entonces que hacer un enorme esfuerzo en todos los frentes que tan solo un gobierno decente, poderoso y absolutamente mayoritario puede acometer con éxito, enviando al rincón de pensar y orejas de burro a toda esa chusma que soportamos en ministerios y poltronas de todo tipo.

Pero volviendo al paracaidismo que titula este artículo, lo que menos necesitamos en estos momentos son agencias, agentes o grupos de partidos de nuevo cuño que vengan a dividir el voto por el supuesto centro o por la derecha, robando votos que acaban siendo inútiles para ellos y para el conjunto del bloque que debe liderar el cambio. Y aunque duela a algunos/as lo peor que nos puede pasar en estos momentos es que nos lluevan paracaidistas y espontáneos que con la excusa de ocupar espacios ideológicos, fragmenten el voto con inútiles seducciones a los votantes con promesas de moderación que al final es tan falsa como aquellos azares en los que siempre gana la banca.

Como la vida política y existencial de nuestro país será larga, mucho más que todos nosotros, tiempo habrá para posicionarse en un futuro partidos nuevos que puedan rellenar huecos o cubrir espacios libres pero ahora no es el momento de llamar a la división sino pelear por la unión. Y con ello me refiero al dudoso y artificial liderazgo de una persona a la que respeto en lo personal y profesional pero que ha vivido treinta años en Inglaterra y viene ahora a impartir aquí el fracasado liberalismo inglés intentando recuperar el espacio y el dinero sobrante de Ciudadanos, partido que recordamos con su éxito inicial en Cataluña para después engordar y engordar hasta que reventó de forma estrepitosa.

¿O es que ya no recordamos cuando Manuel Valls, español de París vino a Cataluña a salvarnos del desastre catalán y después de hacer el ridículo volvió a su país a seguir su trayectoria política en su cancha y en su mundo habiendo dejado una estela de fracaso y aprovechamiento personal entre nosotros?

Tampoco toca hoy cubrir espacios de descontento alimentados por redes sociales, influencers o profesionales del derecho, de gran valía y mayor necesidad pero que pueden contribuir a diluir posibilidades de lograr la gran mayoría necesaria ahora en España.

Para acabar y, repitiéndome afirmar que tiempo habrá para después de liberarnos del yugo actual y las cadenas de nuestra prisión y, habiendo alcanzado un rumbo seguro, libre y de progreso y dignidad nacional, poder los partidos viejos y nuevos reposicionarse en el espectro político y defender sus ideas, estrategias y programas para el futuro electoral democrático de España.

De verdad afirmo y suplico. Ahora no toca.

  • Mariano Gomá es presidente del Foro España Cívica
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