Es miércoles 28 de octubre y escribo esto una hora después de enterarme del accidente ferroviario de Toledo. A las 8:54, cerca de Urda, un AVE que viajaba de Madrid a Sevilla ha alcanzado por detrás a un tren de Iryo detenido en la vía. Se habla de al menos diez muertos, aunque se teme que sean muchos más. Busco explicaciones del ministro de Transportes, Óscar Puente, y termino en su cuenta de X.
A las 8:20 comienza su actividad… tuitera. Escribe de nuevo a las 8:42 y a las 9:08, cuando los trenes ya habían chocado y, según reconocería después, él mismo estaba al corriente del accidente. Este último mensaje, sobre Lula en Brasil, dice: «La superioridad moral de la izquierda». A las 10:37 publica por fin algo relacionado con la tragedia: «En el centro de control H24 desde las 9:40 tratando de obtener toda la información posible de lo ocurrido». Mientras tanto, mantiene fijado un vídeo en el que se mofa de Feijóo, Inda, Abascal y Ester Muñoz. Muy acorde con el humor del señor ministro.
A las 10:07, Ramón Espinar escribe: «Llegan antes los carroñeros que las ambulancias». Poco después, Sarah Santaolalla: «Llegan antes los buitres que quienes deberían estar salvando vidas». Los profesionales de la opinión sincronizada no han perdido el tiempo.
A las 10:16, Juan Soto Ivars publica: «Mira, a la espera de informes técnicos, me cago en Óscar Puente y en toda su lamentable ralea». Empiezo a comprender su indignación. Las televisiones muestran amasijos de hierro, polvo y sangre. Tengo tanta rabia acumulada que hago un esfuerzo titánico por contener los improperios del capitán Haddock. Especialmente el referido a los macrocéfalos.
A las 11:14, Adif traslada por X sus condolencias a las familias. Han pasado más de dos horas desde el choque.
Mientras tanto, Público y otros medios informan de que fuentes del Gobierno apuntan a un «error humano». Al parecer un operario de Atocha habría autorizado la marcha del AVE con el Iryo detenido delante. Pero hay otra parte de la historia. Antes había fallado el LZB (sistema principal de seguridad) y se había recurrido a uno alternativo. José Trigueros, presidente de la Asociación de Ingenieros de Caminos, cuestiona que se reanudara la circulación y responsabiliza al ministro Puente.
Puede que un operario se equivocara. Pero ¿por qué falló el sistema principal? ¿Qué garantías ofrecía el alternativo? ¿Cómo diablos ha podido ocurrir algo así? Son preguntas que revolotean en mi cabeza y para las que no tengo respuesta. Me falta información y, desde luego, conocimientos técnicos. Precisamente por eso espero que quienes tienen la obligación de dar explicaciones las den sin demora alguna. Sin embargo, antes de que lo hagan, la hipótesis del error humano ya ocupa titulares. Con las elecciones tan cerca, sería muy cómodo que toda la responsabilidad terminara recayendo sobre un trabajador.
A mediodía, la hipótesis del error humano ya se ha instalado en los titulares. La investigación apenas ha comenzado y parece que hemos encontrado al culpable.
La opinión sincronizada encuentra otro flanco. Vox no suspende sus actos. «Vox es el único partido que no cancela la agenda de precampaña prevista para hoy», señala Marta Monforte (TVE) a las 10:52 en X. Santaolalla se une y a las 11:04 lamenta que Vox no aparque sus «intereses políticos» ante una tragedia así.
Vuelvo al trabajo. Cuando pongo Espejo Público, hacia las 13:59, Susana Griso comunica que ya son 64 los fallecidos. García-Page advierte de que pueden aparecer más. Poco después llega otro dato importante. Según fuentes del Ministerio, tras la avería del LZB se autorizó a los trenes a circular con normalidad, pese a que el procedimiento exigía limitar la velocidad a 40 kilómetros por hora. Esas fuentes sitúan al AVE a 200 kilómetros por hora. Son datos provisionales.
Puente había anunciado una comparecencia a las 14:00, pero aparece cerca de las 15:00, justo a la hora del telediario. Pedro Sánchez comparece después desde Urda junto con Marlaska. Conforme avanza la tarde, los medios elevan el balance a al menos 68 muertos.
Y podría seguir así muchas horas más, pero lamentablemente tengo que mandar este texto.
Bajo el mandato de Óscar Puente, 46 personas murieron en Adamuz en enero, dos días después falleció un maquinista en Gelida y hoy se suma la tragedia de Urda. Cinco días después de Adamuz, el ministro aseguró que la probabilidad de otro accidente era «bajísima». No era el conductor de ninguno de esos trenes ni conocemos todavía las causas de esta colisión. Pero es el máximo responsable político de Transportes. Y considero que debería dimitir y hacerlo con urgencia.
La política no es un juego. De las decisiones de nuestros gobernantes dependen vidas, y gestionar también significa responder cuando las cosas salen mal o, como en este caso, terriblemente mal. La investigación deberá aclarar quién cometió cada error.
Estoy profundamente conmovido, pero me consuela comprobar que, frente al horror, el pueblo español vuelve a responder de manera ejemplar. Eso sí me llena de orgullo.
A las familias de las víctimas, un abrazo muy fuerte. Ojalá sepamos pronto toda la verdad, por difícil que sea. Y como soy católico, esta noche rezaré por quienes han muerto y por quienes tienen que aprender a vivir sin las personas que hoy no volverán a casa.
Descansen en paz.
- Gonzalo Cabello de los Cobos es periodista