06 de febrero de 2023

tribunaFederico Daniel Jiménez de Cisneros y Baudín

1 de diciembre: Día Mundial del Sida

Para frenar el sida, hemos de renunciar a los prejuicios ideológicos y a los intereses económicos. Por eso, ante el aumento de contagios y ante las muertes producidas, es hora de hablar claro

El 1 de diciembre de cada año se dedica a reflexionar sobre el sida. El sida es una enfermedad que se puede contraer de los siguientes modos:
1) Intercambiando jeringuillas.
2) Manteniendo relaciones sexuales.
3) Por transfusión de sangre.
Este contagio puede producirse siempre y cuando uno de los dos elementos sea portador del virus (la jeringuilla, la sangre o la persona que mantiene relaciones sexuales).
Cuando apareció el sida a finales del siglo XX, se consideraba que había tres grupos de personas que eran grupos de riesgo (las tres «H»): los heroinómanos (por el intercambio de jeringuillas), los hemofílicos (por las transfusiones) y los homosexuales (por las relaciones sexuales por los cambios de pareja). Con el tiempo se ha añadido un cuarto grupo, el de las personas de vida sexual activa promiscua (es decir, sin pareja estable).
En los últimos años, las campañas de prevención del sida han insistido en el uso de jeringuillas de un único uso, en las pruebas para detectar sangre infectada antes de las transfusiones y en el preservativo en las relaciones sexuales.
Sin embargo, el paso de los años ha visto que sigue habiendo contagios de sida, especialmente por vía sexual, por lo que estas campañas de prevención no han sido eficaces.
De hecho, las organizaciones sanitarias internacionales insisten en el ABC (en inglés): abstinencia, fidelidad y condón, recordando que las dos primeras (abstinencia y fidelidad) evitan el contagio al 100 por cien, y el preservativo disminuye el riesgo de contagio. Sin embargo, en las campañas que vemos se evita hablar de abstinencia y fidelidad, que son plenamente eficaces, y se habla solo de condones o preservativos, que no es completamente eficaz.
Posiblemente, estas campañas estén afectadas por intereses económicos y por prejuicios ideológicos, ya que ni la abstinencia ni la fidelidad producen beneficios económicos, pues son gratuitas, y algunos piensan que no es posible vivirlas.
Para frenar el sida, hemos de renunciar a los prejuicios ideológicos y a los intereses económicos. Por eso, ante el aumento de contagios y ante las muertes producidas, es hora de hablar claro.
Desde el punto de vista ético objetivo, las medidas verdaderamente eficaces para evitar el sida en el tema de la sexualidad son las siguientes:
1) Evitar las relaciones sexuales antes de contraer matrimonio. Esto implica esperar a casarse para mantener relaciones sexuales.
2) Fidelidad dentro del matrimonio. Mantener relaciones sexuales solo y exclusivamente con la persona con la que se ha casado.
Estas dos medidas son universales y forman parte de las campañas de prevención del sida hechas por organizaciones independientes en todo el mundo. Está claro que, si cada uno de nosotros sigue estas dos normas básicas y elementales, jamás nos contagiaremos de sida por contagio sexual, y además evitaremos el contagio de hombre a mujer y de madre a hijo.
Estas dos medidas tienen grandes ventajas: son posibles, son gratuitas, son eficaces, son fáciles de aprender, y suponen un dominio racional sobre el instinto, y una mayor unión y amor entre los esposos.
  • Federico Daniel Jiménez de Cisneros y Baudín es profesor de Historia
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