Las relaciones entre la UE y Turquía
Se llevaron a cabo unas reformas aceleradas condicionales entre el año 2001 y el 2005, la abolición de la pena de muerte, la expansión de la libertad de expresión y el fortalecimiento de la supervisión civil sobre el Ejército
En este artículo de análisis nos gustaría presentar el iter histórico-jurídico que marca las relaciones entre la Unión Europea y la República de Turquía:
Las relaciones entre Turquía y la UE ha sido un proceso bastante largo, exactamente con una duración de 66 años, desde el año 1959 hasta la actualidad. En ese año tuvo lugar la primera solicitud de Turquía para formar parte de la Comunidad Económica Europea (CEE). Fue cuatro años más tarde, el 12 de septiembre de 1963, cuando se elaboró el Acuerdo de Ankara, el que establecía una asociación entre la Unión Europea y Turquía. Siguiendo con esta línea, el 25 de noviembre de 1970 se estipuló el Protocolo Adicional que tenía como objetivo la formación de una Unión Aduanera. Sin embargo, 12 años más tarde se suspendieron las relaciones entre este país y la CEE debido al golpe de Estado ocurrido el 12 de septiembre de 1980. Cinco años después, el 14 de abril de 1985, Turquía presentó la solicitud oficial para ser miembro. En 1995 se formalizó el Acuerdo de Unión Aduanera, y en 1999, se otorgaría a Turquía su estatus oficial de país candidato.
También haremos una serie de reflexiones, respecto al marco analítico de las relaciones entre la UE y Turquía, que podemos dividir en tres niveles:
–El proceso de reformas internas llevado a cabo en Turquía:
Con relación a las políticas internas: en el caso de Turquía, su motivación para entrar en la UE y convertirse en un país miembro está marcada por la democratización, la modernización y la occidentalización, esto es, por un profundo proceso de reformas. Además, Turquía tuvo que llevar a cabo una serie de olas de reforma y relaciones de tipo tanto civil como militar.
Después del fallido intento de golpe de Estado de 2016 hubo un importante impacto en la sociedad turca, así mismo, la guerra civil de Siria y la crisis de refugiados provocó una situación especialmente compleja en el país. Esto provocó una reforma constitucional que condujo a la adopción de un sistema presidencial en detrimento del anterior sistema semi presidencial, con mayor influencia del Parlamento y que incluía también la figura de un gobierno dirigido por un primer ministro.
Se llevaron a cabo unas reformas aceleradas condicionales entre el año 2001 y el 2005, la abolición de la pena de muerte, la expansión de la libertad de expresión y el fortalecimiento de la supervisión civil sobre el Ejército. Otro asunto importante: para ser un nuevo Estado de la UE se requiere la unanimidad de los miembros.
La evolución y transformación de la UE:
El segundo nivel relevante si quisiéramos llevar a cabo una aproximación y análisis al estado de salud en las relaciones entre la Unión Europea y Turquía, así como la situación actual del proceso, sería la evolución y transformación de la propia Unión Europea:
Después de la última gran ampliación de 2004, sólo se han incorporado tres nuevos estados, siendo la última en 2013.
–Un sistema internacional en transformación que provoca que numerosos estados, como Turquía, y la propia Unión Europea entren en el debate de garantizar su autonomía estratégica:
Acontece un nuevo orden mundial en transformación en el que se pone en duda el orden multilateral y basado en normas surgido después de la II G.M. Están surgiendo nuevas organizaciones de cooperación regional, nuevos actores emergentes, y un papel cada vez más relevante de nuevas potencias medias con influencia regional, y algunas incluso con una vocación de proyección e influencia globales.
Existe un deseo de preservación de una autonomía estratégica multivectorial, incluso de alianzas por sectores y evitar tener que entrar en la actual guerra arancelaria y de control de la revolución digital en la que nos encontramos.
–El condicionamiento de una búsqueda continua de una autonomía estratégica en el contexto de un mundo multipolar emergente
Por otro lado, encontramos un amplio debate sobre la autonomía estratégica no sólo en la Unión Europea y Turquía, sino en muchos otros países del mundo. Es una posición pragmática que se está asumiendo por parte de numerosos estados emergentes ante un mundo geopolítico tan cambiante donde las alianzas exclusivas cada vez están siendo más limitadas.
Después de haber quizás ofrecido a Turquía durante un espacio demasiado largo falsas expectativas para su incorporación plena a la Unión Europea, y ante la encrucijada en la que se encuentra inmersa la Unión Europea ante la existencia de otros países candidatos, es más realista, trabajar en una cooperación entre la Unión Europea y Turquía donde se produzca una asociación estratégica privilegiada superior a la unión aduanera actual y como mínimo similar al marco del que gozan Noruega o Suiza.
En resumen, es necesario destacar los shocks geopolíticos que tendrán consecuencias a nivel global. Si Turquía se convertirá en un país miembro de la Unión Europea, un socio estratégico con un estatus especial o si se desarrollará una cooperación en áreas selectivas como son la energía, la migración y la seguridad, la respuesta no es encilla y los tres escenarios son posibles. Eso sí, por ambas partes es importante que exista sinceridad y claridad en los objetivos comunes que se pretenden alcanzar. En mi opinión, quizás que Turquía se convierta en un socio estratégico de la Unión Europea con un estatus especial en estos momentos observando la situación geopolítica mundial, los retos a los que se enfrenta la UE y el propio camino que está escogiendo Turquía. El tiempo lo dirá.
Carlos Uriarte Sánchez es presidente de Paneuropa España y vicepresidente de la Sociedad Europea Coudenhove-Kalergi