Errores y mentiras
El truco más viejo del mundo es este: mira la mano izquierda mientras yo hago la trampa con la derecha. Toda mentira tiene o una parte de verdad o una apariencia de verdad, lo fundamental es que solo sea una parte
Tengo que reconocer que el gobierno dice la verdad. Quizás la mayoría de los lectores de este periódico no estén de acuerdo, pero si lo piensan me darán la razón: el problema de la vivienda es uno de los más acuciantes en España, el gobierno dice la verdad. El problema es que se olvida de algunos pequeños matices que quizás haría que la explotación política de este hecho no fuese tan favorable a su causa como ellos pretenden. Quizás alguien haría notar que este gobierno, que tal afirma, lleva 8 años en el poder sin hacer nada al respecto1; otros, tal vez, harían notar que sin la llegada legal e ilegal de masas enormes de inmigrantes, más de 2,5 millones en los últimos 5 años, este problema no existiría y otros, peores aún, incluso se atreverían a decir que «hombre sin una cultura que hiciera todo lo posible porque las personas vivan solas y aisladas, por promover el divorcio y una vida exclusivamente vivida para el placer propio y egocéntrico quizás no estaríamos donde estamos», pero a estos últimos no les escuchen mucho que seguro que son facinerosos de extrema derecha (aunque digan verdad).
En realidad, el truco más viejo del mundo es este: mira la mano izquierda mientras yo hago la trampa con la derecha. Toda mentira tiene o una parte de verdad o una apariencia de verdad, lo fundamental es que solo sea una parte. Es verdad que la inmigración musulmana ha traído mucha delincuencia, violaciones, robos, etc. sí, aunque también ha traído trabajo y aporte a las arcas públicas y mucha mano de obra explotable para ciertos empresarios, junto a guetización y segmentación social. Es verdad que China está incrementando enormemente sus capacidades militares para un futuro conflicto con EE.UU. sí y Estados Unidos más aún. Es verdad que Rusia puede amenazar militarmente a Europa, sí y que lo único que oímos a los políticos europeos desde hace años hablar de rearme y gastar ingentes cantidades de dinero en ello mientras fabricamos para Ucrania en territorio OTAN, que Rusia no puede atacar, mientras Ucrania sí puede atacar las fábricas de armamento rusas.
Sé suficiente historia como para no creerme ninguna versión unidireccional, ninguna fuente única, ninguna verdad a medias. ¿Que el catolicismo preconciliar acusaba un fuerte clericalismo que llevaba a abusos del clero y a una posición impropia de tales miembros de la iglesia? Sí, desde luego, pero al menos no eran herejes e infiltrados como tantos clérigos del postconcilio y la actualidad, y la disciplina eclesiástica se cumplía, no como ahora que los pobres obispos tienen problemas para que el último párroco de pueblo no les critique.
Por tanto, este artículo es un llamamiento muy simple en estos tiempos de polarización y opinión única (posverdad la llamábamos hace unos años, doblepensar lo llamo Orwell hace unas décadas): hagamos todos el esfuerzo de repudiar a los voceros de un solo dueño y usemos nuestra capacidad crítica atendiendo no a quien dice las cosas, sino a la realidad que hay detrás de ellas, volvamos a los hechos, o acabaremos, por ejemplo, por miedo legítimo al islam, justificando el genocidio de Gaza.