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TribunaRafael Carriegas

Que pese en el voto

Si hablamos de solidaridad, no hay más que ver cómo se ha premiado a algunos territorios en detrimento de los demás, con tal de satisfacer el pago a un inmoral mercadeo de votos. Han hecho posible que haya ciudadanos de primera y de segunda

España, la España constitucional, es democracia, es libertad, es igualdad, es justicia, es solidaridad, es pluralidad y es Estado de derecho. No hace falta releer cada una de estas palabras para comprender el fantástico material del que está hecho nuestro país. Es un auténtico tesoro de valor incalculable que todos y entre todos tenemos el deber de proteger y preservar. El presidente del Gobierno, haciendo uso de la prerrogativa que le concede precisamente la Carta Magna, ha disuelto las Cámaras y ha convocado elecciones para el 29 de noviembre. Se suele decir que cada español lleva en su interior el alma de un seleccionador nacional de fútbol y, haciendo un paralelismo con esta frase, resulta razonable afirmar que cada español tendrá una opinión muy personal y muy íntima de la acción del Gobierno que durante los últimos tres años ha llevado a cabo Pedro Sánchez como presidente del Ejecutivo. No les oculto que, bajo mi subjetivo punto de vista, el balance es realmente calamitoso. Pero, gracias a El Debate, les voy a poder argumentar mi opinión.

Todos los principios y valores que cimentan nuestro país y nuestra convivencia han sido ferozmente atacados por el Gobierno saliente. Si hablamos de democracia, se pretende burlar con la llamada «ley de nietos», que resulta una burda maniobra para adulterar –me da igual en qué medida– el resultado electoral, es decir, en subvertir nuestra democracia y nuestra voluntad. Si se entierra la democracia, el resultado solo puede hacer nacer el autoritarismo. Si hablamos de libertad, solo hace falta mirar a Ceuta o a la Puerta del Sol en Madrid para entender que el Gobierno aplaude la libertad de unos en detrimento de la de otros.

Si clausuramos la democracia y la libertad, poca España constitucional nos queda; solo se dibuja un trampantojo fácilmente manejable para aquellos que se manejan sin escrúpulos. Si hablamos de igualdad, no tenemos que hacer mucho esfuerzo para repasar el catálogo de indultos inexplicables e interesados que convierten a ese sagrado término en un cacharro viejo de almoneda.

Si toca ahora hablar de la justicia, da pavor la estrategia de colonización y usurpación de la misma en beneficio del propio Gobierno, lo que sitúa en pura injusticia la acción del mismo. Si hablamos de solidaridad, no hay más que ver cómo se ha premiado a algunos territorios en detrimento de los demás, con tal de satisfacer el pago a un inmoral mercadeo de votos. Han hecho posible que haya ciudadanos de primera y de segunda.

Si es de pluralidad de lo que debemos debatir, vean las televisiones públicas para descartarla por completo de nuestras vidas. Desean que desaparezca y promueven instalar un mundo de buenos y malos. Buenos los míos y malos todos los demás. Adiós al librepensamiento y bienvenido el monolitismo cegador.

Me queda el Estado de derecho. El pobre Estado de derecho se encuentra ahora en la UVI, pues lo han retorcido de tal manera que está prácticamente irreconocible: el fiscal general, la cloaca, el hermano, Ábalos, la besada esposa, Zapatero, Plus Ultra... En fin, quien aborde la enorme responsabilidad de gobernar España tras el 29-N tiene que restañar todas las heridas, sanar al enfermo y empezar una nueva etapa de consolidación de todo aquello que nos hace extraordinarios.

Pero, siendo profundamente tenebroso todo lo anterior, hay algo que resulta realmente espantoso. En mi opinión, lo más miserable que jamás se ha hecho en política y que no solo destruye los principios constitucionales, sino que atenta directamente contra la ética del ser humano. Me refiero, lo habrán adivinado, al apoyo que el Gobierno liderado por Pedro Sánchez ha buscado en la pura imagen del terror y la violencia. Al apoyo de ETA. De los 33 miembros de la directiva de Bildu, 17 han sido condenados por terrorismo o por colaboración con banda armada. Es decir, son aquellos que durante 50 años hicieron insufrible la vida de todos los españoles y especialmente de todos los vascos. Han asesinado, secuestrado, amenazado y violentado a los mejores de entre todos nosotros. Su imperdonable acción les hace a ellos lo peor de la sociedad. La náusea. Son quienes guardan el naipe de la violencia bajo la manga, dispuestos a sacarlo en el momento que mejor les convenga. Son quienes quieren romper España, y España no es Franco, España es libertad, igualdad, democracia, justicia, solidaridad, pluralidad y Estado de derecho. Y ellos quieren acabar definitivamente con todo ello.

Pues con ellos hace equilibrios Pedro Sánchez. De veras, piensen en ello cuando vayan a depositar su voto. Les pido que en su voto pese esta terrible situación, que tanto dolor ha traído a las personas de bien. El tramposo se lo jugará todo a la carta de la vivienda, de las pensiones o de vaya usted a saber qué, pero debe saber que es todo una cortina de humo, un cuento chino y una manera de engañarle y de aprovecharse de su buena intención.

Rafael Carriegas es hijo de Modesto Carriegas, asesinado por ETA el 13 de septiembre de 1979
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