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EN PRIMERA LÍNEARafael Carriegas

ETA no ha sido derrotada. ETA está viva

Y para evitarlo y para no hincar la rodilla ante el terror nacionalista, debemos continuar reivindicando con toda nuestra fuerza la memoria de las víctimas del terrorismo, la libertad y los principios democráticos que nos deben gobernar. Con dignidad

Los partidos nacionalistas vascos y las instituciones que gobiernan tienen un objetivo principal, una auténtica cruzada, que no es otra que conseguir que la sociedad vasca borre de su memoria, de su más profundo e íntimo disco duro, las directas responsabilidades de su terrible pasado más reciente. Con ello persiguen la necesaria impunidad ética y moral que les permita no asfixiarse en su propio vómito. No están dispuestos a dar cuenta de su aberrante comportamiento, que ahogaría de deshonra a toda su estirpe, y con ello evitan pagar las muy vergonzantes pero muy justas consecuencias. Se mantienen aferrados a la negación. Aquí no ha pasado nada. Nada de lo que dicen que pasó ocurrió de verdad. Son discursos franquistas, fascistas y antivascos.

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El Debate (asistido por IA)

Sí, amigos, los sádicos editoriales de EGIN están más vivos que nunca. Ahora utilizan idéntico soporte ideológico que entonces, pero para vestir el muñeco hace falta establecer un relato que se sustente en una idea fuerza redonda, blindada e inexpugnable, a saber: «El pueblo vasco derrotó a ETA». Utilizan la frase artificial pluscuamperfecta, fría como el metal de una bala y falsa como una bomba trampa, que representa la mentira más grande que jamás se haya pronunciado. La mentira más indecente. La sociedad vasca no hizo nada que no fuera someterse al miedo que tanto recomendaba aceptar el nacionalismo gobernante o empatizar directamente con el terror. Pocos vascos, muy pocos clamaron y claman por la verdad, la memoria, la justicia y la dignidad. Pero lo cierto, lo que resulta inequívoco, es que el terror nacionalista está ganando la partida. Vito Corleone, en la inolvidable película «El Padrino», sin quererlo, marcó el camino, el procedimiento y los objetivos de la banda criminal ETA.

Tras muchos años de violencia, asesinatos y venganzas, en la parte final de su vida llegó a la conclusión de que el futuro para el crimen organizado no estaba en el monocultivo del tiro en la cabeza, sino que si quería lograr sus metas debía penetrar, al precio que fuera preciso, en los distintos resortes del poder para obtener influencia y con ella hacer caer el peso de la balanza indisimuladamente hacia su lado. Se dio cuenta de que matando, solo matando, que era lo que hacía bien y no le generaba ningún remordimiento, no llegaría al objeto de su deseo. Era cierto que sus siniestras acciones generaban terror a su alrededor, ocurría también que los acobardados se arrodillaban ante él y, por si fuera poco, los instrumentos del poder se le rendían y le abrían sus puertas, pero de lo que estaba absolutamente seguro era de que matando y solo matando no llegaría a cumplir su hoja de ruta.

Por ello, y como perfectamente traza en las sucesivas entregas de la saga su hijo Michael Corleone, la famiglia se va imbricando en el complejo entramado del poder, tejiendo suculentas alianzas financieras, urdiendo interesados lazos con los medios de comunicación, penetrando en las diferentes tramas de las actividades comunitarias y cultivando iniciativas políticas que logran consolidarla y encumbrarla socialmente. Al tiempo, consigue que todo su pasado quede situado en un turbado e incierto olvido y su auténtica esencia, como por arte de magia, quede disuelta en la espesa bruma. Michael Corleone se convierte en un hombre nuevo, pero nunca jamás aparta de sí el resorte identitario que todo lo engrasa y todo lo facilita, su auténtico ser, el que lo identifica y le convierte en un ser único, que no es otro que su íntima disposición al recurso a la violencia. Comprende inteligentemente que no hace falta usarla, solamente hace falta que todos sepan que está dispuesto a usarla en el momento, situación y lugar que le interese.

Eso es ETA. ETA es un proyecto violento, íntimamente violento, cuajado de decenas de ramificaciones todas ellas crueles y feroces, que en este momento histórico ha decidido aparcar temporalmente el crimen sangriento y al que recurrirá sin complejos y con falaces argumentos si estratégicamente le vuelve a interesar. Como la famiglia Corleone, ETA, utilizando el nombre que en cada momento le convenga, ha conseguido impregnar de un imperecedero temor a todos los que les rodean. No hablamos de política, hablamos de sometimiento. Hablamos de miedo. Miedo a morir o a perder la vida o a morir en vida o a «no te matan pero no te dejan vivir». Con enorme tristeza y desesperanza estamos padeciendo que, quienes perfectamente conocen el ánima de la bestia, se hayan avenido a manchar sus manos, su decencia y su ética para colocar un tapiz carmesí que aúpe a la serpiente hasta el ansiado estatus purificado que anhela. Y para evitarlo y para no hincar la rodilla ante el terror nacionalista, debemos continuar reivindicando con toda nuestra fuerza la memoria de las víctimas del terrorismo, la libertad y los principios democráticos que nos deben gobernar. Con dignidad.

  • Rafael Carriegas Robledo fue diputado nacional por Vizcaya
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