23 de mayo de 2022

Estas religiosas viven entregadas a la ayuda de los necesitados, especialmente de los niños

Las religiosas viven entregadas a la ayuda de los necesitados, especialmente de los niñosAyuda a la Iglesia Necesitada

A pesar de la persecución, las vocaciones religiosas en África no paran de crecer

En Maluku, en la diócesis de Kinshasa, las hermanas de la Tercera Orden de san Francisco han sido bendecidas con ocho nuevas 

En uno de los países más pobres del mundo, la República Democrática del Congo, las Hijas de la Caridad de la Tercera Orden de san Francisco han formado una comunidad que ha sido bendecida con nuevas y jóvenes vocaciones. En Maluku, archidiócesis de Kinshasa, hay dos religiosas que ya han emitido sus votos perpetuos, una hermana con votos temporales y cinco jóvenes que todavía están comenzando su formación.
Allí, se dedican especialmente a atender a niñas y niños en riesgo y madres jóvenes necesitadas. Como no tienen ingresos dependen de la ayuda externa para pagar el alquiler de su casa, la electricidad, el agua, la comida, la atención médica, el transporte y demás cosas imprescindibles. Para poder ayudarlas, la hermana Mirela y sus compañeras han acudido a Ayuda a la Iglesia Necesitada con la esperanza de encontrar benefactores para su comunidad. 

Presentes en todo el mundo

El año pasado las Hijas de la Caridad de la Tercera Orden de san Francisco celebraron el centenario de su fundación. La congregación se fundó en 1920 en la actual Croacia y, ocho años más tarde se incorporó a la Tercera Orden de san Francisco. Hoy están presentes en 14 países de Europa, África e Iberoamérica con 52 comunidades.
El trabajo de esta comunidad de religiosas se centra en ayudar allí donde la gente sufre necesidades físicas o espirituales. Atienden a enfermos y necesitados, enseñan en escuelas –con una especial preocupación por la educación y formación de niñas–, y en las parroquias dirigen las catequesis y otras tareas importantes.
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