29 de junio de 2022

El cardenal Omella ha dado el habitual discurso inaugural, cargado de mensajes hacia el Gobierno

El cardenal Omella ha dado el habitual discurso inaugural, cargado de mensajes hacia el GobiernoEFE

119 Asamblea Plenaria

Cardenal Omella: «La tentación de los poderes públicos es ver a la Iglesia como un enemigo»

El presidente de la CEE carga las tintas contra algunas decisiones gubernamentales en materia de aborto, eutanasia o abusos, donde Omella ha insistido en erradicar «esta lacra» que no afecta sólo a la Iglesia

Esta mañana ha tenido lugar en la Conferencia Episcopal Española la sesión inaugural de la 119 Asamblea Plenaria de los obispos de nuestro país. Se trata del último encuentro de los prelados españoles del curso y donde se han abordado distintos aspectos que atañen a la vida de la Iglesia y de los católicos.
El discurso inaugural, a cargo del presidente de la CEE, el cardenal y arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, ha estado cargado de mensajes sucintos y directos contra algunas de las políticas llevadas a cabo desde el Gobierno; además de contar con un extenso repaso a las cuestiones principales que atañen a la institución hoy en día.

La Iglesia no desea ningún tipo de privilegio, lo que reclama es la libertad de proponer a CristoJuan José Omella - presidente de la CEE

Tras el saludo inicial a los asistentes, Omella ha repasado, en primer lugar, el contexto internacional en el que nos encontramos, apresado por la guerra en Ucrania. A este propósito, el presidente de la CEE ha recordado los esfuerzos que la Iglesia está llevando a cabo para no dejar a nadie atrás y ha recordado, tras condenar la barbarie, parafraseando al Papa Francisco, que este conflicto es «una masacre insensata en la que todos los días se repiten estragos y atrocidades», que la institución católica «seguirá colaborando, como lo ha hecho hasta el momento, pero reclama una acción más coordinada entre todos los actores públicos y privados».
Ante esta coyuntura, el cardenal Omella considera que esta guerra, a las puertas de Europa, ha supuesto un despertar. «Los europeos nos hemos empezado a hacer preguntas que antes no nos hacíamos. Estamos viendo muy de cerca lo que supone que la libertad y el derecho a la vida de muchas personas se vea amenazado y negado. En esta hora difícil, es necesario reivindicar la democracia y el orden internacional basado en el Derecho», para después agregar: «Se requiere liderazgo político y un cambio cultural y moral para recuperar los pilares sobre los que ha nacido el proyecto europeo, un camino de comunión que respete la diferencia. Y ahí, como Iglesia y desde las innegables raíces cristianas de Europa, queremos aportar nuestra visión, nuestra colaboración leal y nuestra experiencia».
Durante casi una hora de intervención, el cardenal Omella ha señalado, viendo el panorama actual de nuestro país, algunas de las situaciones más lacerantes que está viviendo. El paro, las desigualdades, la falta de vinculación de los jóvenes con el proyecto común, la soledad a la que están abocados millones de ancianos y, con especial preocupación, la desconfianza en la clase política. Aquí, el presidente de los obispos españoles, ha recordado, -a través del Eurobarómetro- el desapego de la ciudadanía con el sistema actual de partidos, el Congreso y el Gobierno. «Esa desconfianza recorre como un fantasma todo el mundo occidental. Lo que es evidente es que la bronca entre los políticos hace mucho daño. Existe un hartazgo social ante la falta de acuerdos entre los grandes partidos y ante la incapacidad de colaboración para promover el bien común de los ciudadanos». Frente a las libertades en peligro, donde Omella ha subrayado la complicada situación que vive la libertad religiosa, la Iglesia ha manifestado su apoyo a la Carta Magna, aunque apuntando que «desde la CEE siempre hemos mantenido que la Constitución no es un dogma ni un texto inamovible, pero ofrece un marco que goza de amplio consenso y que ha demostrado su utilidad para promover una convivencia en libertad y un sano respeto a las diferencias legítimas».
El cardenal Osoro, vicepresidente de la CEE, y el cardenal Omella antes de abrir la sesión

El cardenal Osoro, vicepresidente de la CEE, y el cardenal Omella antes de abrir la sesiónEFE

«No pedimos privilegios»

Metidos en materia, el presidente de la CEE ha recordado el rol fundamental que la Iglesia tiene en España en todos los niveles; tanto en materia educativa como a nivel asistencial. En el marco actual, de acorralamiento y persecución por parte de «determinados lobbys de diversas ideologías», acuciados por «unas prisas» en materia de agenda, donde Omella ha recordado que «la Iglesia no desea ningún tipo de privilegio, lo que reclama es la libertad de proponer a Cristo». «La tentación de los poderes públicos respecto a la Iglesia se ha movido entre dos extremos: verla como un enemigo, o tratar de apoderarse y servirse de ella. Conviene recordar que la Iglesia no tiene intereses económicos, geoestratégicos ni ideológicos particulares».
Especialmente duro ha sido Omella cuando ha abordado la cuestión del aborto. «Ante la dependencia del ser humano, el entorno político y social debería protegerlo y no excluirlo». «Al Estado no le corresponde hacer proselitismo del aborto -continuaba-, sino garantizar la libertad y la asistencia a la persona».
Una vez más, el representante de los obispos en nuestro país a vuelto a reiterar su perdón a todas las víctimas de abusos que se hayan podido cometer durante las últimas décadas en el seno de la Iglesia. A este propósito ha recordado el trabajo que se está acometiendo por parte de la auditoría independiente encargada al despacho internacional Cremades & Calvo-Sotelo para esclarecer cada caso cometido en nuestro país y llevar a cabo la reparación correspondiente a las víctimas. Sin embargo, Omella, valiéndose de los estudios sacados a la luz en los últimos años por la Fundación ANAR y Save the Children, ha recordado que este mal no es una tarea a acometer exclusivamente por la Iglesia sino por toda la sociedad. «El drama de los abusos sexuales es una auténtica lacra social que requiere un análisis completo y un buen diagnóstico, libre de demagogias y sectarismos ideológicos», apuntaba.

Desatender a las familias sin ofrecerles las ayudas necesarias es un ataque a la futura sociedadJuan José Omella

Sin olvidarse de la actual campaña de la Declaración de la Renta, donde el cardenal Omella ha pedido que se marque las dos casillas para poder seguir con su trabajo apostólico, caritativa y sacramental, el presidente de la CEE ha querido incidir en la importancia de las familias como elemento vertebrador de la comunidad, al mismo tiempo que reclamaba más atenciones para estas iglesias domésticas y para la educación de los menores y la libertad de elección de los padres, tal y como viene recogido en la constitución. «Vemos la tentación la tentación de crear un monopolio estatal educativo bajo apariencia de neutralidad», y ante esto, subrayaba, Omella, la Iglesia y los cristianos han de actuar en conciencia.
Imagen de la Asamblea Plenario de los obispos españoles en el día de hoy

Imagen de la Asamblea Plenario de los obispos españoles en el día de hoyEFE

«La Iglesia no hace mítines»

La última intervención abierta a los medios de comunicación ha correspondido al nuncio de Su Santidad en nuestro país. Bernardito Auza, agradecido por la oportunidad de dirigirse a los obispos españoles, ha anunciado que en las próximas fechas el Papa Francisco recibirá en una audiencia privada a los directivos de Cáritas Española con motivo de su 75 aniversario y como «reconocimiento de su labor, actos y acciones solidarias; especialmente durante estos años de pandemia».
Antes de concluir sus palabras de aliento para seguir en este camino de sinodalidad en el que anda inmerso el Pueblo de Dios, Auza ha señalado, en la línea de Omella, que «la Iglesia no hace mítines» y que no le corresponder mundanizarse y seguir la dialéctica de mayorías o minorías. De hacer esto, señalaba el nuncio apostólico en España, «la Iglesia se convierte en un partido político, en una institución humana que no cuenta con el Espíritu Santo ni con las cuatro coordinadas que marca el camino de la sinodalidad».
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