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Algunos de los inventos que revolucionaron el mundo esconden un trasfondo católico

Algunos de los inventos que revolucionaron el mundo esconden un trasfondo católico

La insulina, los ferrero rocher, el calendario o el derecho internacional: creaciones con sello católico

La Iglesia católica no solo ha sido propulsora de las grandes obras sociales de nuestro tiempo, también está detrás de auténticas creaciones que cambiaron el rumbo de la historia

Aunque cueste creerlo, la Iglesia no solo ha impulsado obras sociales como comedores sociales o casas de acogida; también ha sido motor de avances científicos y culturales que realmente cambiaron la humanidad. Desde descubrimientos que han salvado millones de vidas, hasta objetos cotidianos que usamos en nuestro día a día.

Es especialmente en el campo de la medicina donde encontramos numerosas figuras de santos que entregaron su vida al cuidado de los más enfermos. Pero también, aunque menos conocidos, hubo profesionales científicos —y católicos— cuya labor fue mucho más que caritativa y dejó importantes aportes y descubrimientos en la ciencia.

Insulina para la diabetes

Detrás de este invento, que ha terminado siendo uno de los más revolucionarios de la medicina moderna, se esconde la historia de san Giuseppe Moscati, médico, profesor universitario y científico canonizado por san Juan Pablo II en 1987.

Este sanitario renunció en vida a contratos mejor pagados para enfocarse en su misión de atender a los pacientes más necesitados.

Después de que su madre falleciera de diabetes en 1914, dedicó gran parte de su trayectoria a buscar la manera de evitar que otros pacientes tuvieran el mismo desenlace. Fue uno de los primeros médicos napolitanos en experimentar con la insulina para tratar esta enfermedad.

Hoy es venerado como un santo que se preocupó no solo por la salud del cuerpo; como católico, comprendía también la importancia de la salud del alma. Conocido por los locales como el «médico de los pobres», convirtió su trabajo en un verdadero servicio a los más desfavorecidos, al mismo tiempo que gozaba de fama como excelente profesional sanitario por sus conocimientos y técnicas.

Detección del síndrome de Down

El médico francés actualmente en proceso de beatificación, Jérôme Lejeune, dedicó toda su vida a atender a niños con síndrome de Down, en una época en la que nadie quería investigar sobre esta enfermedad.

No solo fue un profesional ejemplar por sus descubrimientos sobre el ADN —para algunos apodado «el padre de la genética moderna»—, sino también por cómo conjugó su fe y su servicio profesional. Fue una verdadera figura paterna para los niños en la planta del hospital, donde también acompañó a padres y médicos en aquella vida rodeada de pacientes con trisomía 21.

Se encuentra abierta la causa de beatificación del médico y científico Jérôme Lejeune

Se encuentra abierta la causa de beatificación del médico y científico Jérôme LejeuneAsociación Española de Farmacéuticos Católicos

«Miraba a mi niño como si estuviera viendo a Cristo en la cruz», recogen algunos testimonios de padres que eran consolados por el médico en las consultas. El neurólogo, amigo y compañero de Lejeune, Gian Luigi Gigli, expresó con motivo de su beatificación: «El encuentro con Lejeune fue para mí un ejemplo tangible de cómo era posible conjugar la fe con la ciencia sin dificultades ni dudas, sin miedos ni tibiezas, dando sencillamente testimonio de la verdad».

Sus avances científicos dieron pie al efecto contrario al que él perseguía: acabar con la vida de aquellos niños en lugar de protegerla. Activista en contra del aborto, fue ignorado en muchas ocasiones por la comunidad científica debido a su tajante defensa de la vida y por hablar con firmeza sobre su fe en Dios.

«La heroicidad de Lejeune reside justo ahí: podía no posicionarse, evitar exponer sus ideas, quedarse en silencio para no perder todo lo que había logrado. Pero, a pesar de las presiones y represalias contra él, viajó por todo el mundo testimoniando la belleza y la dignidad inviolable de la vida humana en parlamentos, asambleas científicas y medios de comunicación», afirman.

Bombones Ferrero Rocher

La historia detrás de esta multinacional chocolatera italiana esconde una devoción a la Virgen de Lourdes. Michele Ferrero, fundador de la empresa, decidió llamarlos así en honor a la gruta de Rocher de Massabielle, lugar donde la Virgen María se apareció a Santa Bernadette. De hecho, en francés, ‘rocher’ significa gruta.

El padre Mauricio Elías, coordinador de habla hispana del Santuario en Lourdes, declaró para el medio Aciprensa: «Don Ferrero tenía mucha devoción a la Virgen de Lourdes, venía mucho a Lourdes y era un bienhechor». También afirmó que el empresario intentaba llevar a sus trabajadores de peregrinación mariana y que llevaba una vida piadosa cerca de los sacramentos.

Los bombones Ferrero Rocher son uno de los chocolates más famosos del mundo

Los bombones Ferrero Rocher son uno de los chocolates más famosos del mundo

Poco antes de morir, una inundación afectó al santuario. Ferrero prometió realizar donaciones para ayudar en las reparaciones aunque finalmente fueron sus hijos quienes cumplieron la promesa tras su fallecimiento.

El calendario

Este invento es quizá uno de los más reconocidos: el popular calendario gregoriano, que se utiliza actualmente en gran parte del mundo. En 1582, el Papa Gregorio XIII anunció la reforma del antiguo calendario juliano para corregir imprecisiones astronómicas y ajustar la fecha de la Pascua.

Esta decisión se convirtió en una herramienta global que organiza la vida civil, económica y social de numerosos países.

El Derecho internacional

Darle prioridad y coherencia a la diplomacia internacional fue el objetivo —cumplido además— del humanista Francisco de Vitoria. Observando la realidad que le tocó vivir, el dominico español formuló la regulación de las relaciones entre estados y particulares en un ámbito internacional, es decir, lo que hoy conocemos como Derecho Internacional moderno.

Fundador de la prestigiosa Escuela de Salamanca, su labor giró siempre en torno a la dignidad humana, la teología y los aspectos morales de la economía. No obstante, sus aportaciones jurídicas también le reconocen como un destacado intelectual, además de religioso.

Considerado el padre del Derecho Internacional moderno y principal defensor de los derechos de los indígenas americanos, Francisco de Vitoria creó una corriente de pensamiento teológico-jurídico que, todavía hoy, se sigue cultivando.

Su preocupación por los más indefensos lo llevó a participar en el asesoramiento al rey Carlos I sobre la redacción de las Leyes Nuevas de Indias, abogando por la necesidad de respetar los derechos de los indígenas. Algunas de las enseñanzas del dominico se conservan todavía hoy en materias como el homicidio, el matrimonio o la guerra justa.

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