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Villancico de Navidad 2025
Fernando Carratalá

Un estribillo perfecto y un verso inesperado: así se construye 'Corre, corre al portalico'

Transmite un sentimiento de alegría por el nacimiento del Niño Jesús, y que a todos se nos invita a participar de dicha celebración, junto a la Sagrada Familia

La Adoración de los pastores, de El Greco

La Adoración de los pastores, de El GrecoMuseo del Prado

Como suele ocurrir con los villancicos navideños de carácter anónimo que se transmiten por vía oral, son múltiples las versiones que circulan de este villancico en cuanto a letra, en las que abundan los cambios de algunas palabras en determinados versos, aunque no afecta al ritmo cuaternario de los octosílabos ni, por lo general, a los tipos de rimas. La armonización que se ha hecho más popular es la del prolífico José Luis Blasco, que tantos éxitos ha cosechado como director de la coral Hilarión Eslava.

Y también son muchas las versiones disponibles que podemos escuchar de este villancico, entre las que hemos elegido dos: la versión «histórica» interpretada por la Escolanía del Santísimo Sacramento de los Padres Sacramentinos, dirigida por César Sánchez (1963), y la versión de la Coral Oscense, dirigida por Conrado Betrán.

Corre, corre al portalico

Corre, corre al portalico
que ha nacido allí un chiquito.
Yo he de llegar el primero,
y el primero lo he de ver. [Bis]

María, Jesús y el Santo José. [Bis]

[1] Angelitos son del cielo
y pastores son del suelo;
el portal ya van poblando
de canciones y de luz. [Bis]
María, Jesús y el Santo José. [Bis]

[2] A las doce de la noche
yo llamé a grandes voces;
al portal debéis ir todos,
allí pronto os quiero ver. [Bis]

María, Jesús y el Santo José. [Bis]

Corre, corre al portalico
que ha nacido allí un chiquito.
Yo he de llegar el primero,
y el primero lo he de ver. [Bis]

María, Jesús y el Santo José. [Bis]

Octosílabos, asonancias y un ‘gancho’ memorable

El villancico, pese a su brevedad, posee todos los componentes propios de este tipo de canciones navideñas: el portal de Belén donde «ya» ha nacido Jesús, los ángeles del cielo cantando su gloria y la invitación a los pastores para acudir a dicho portal, donde se encuentra la Sagrada Familia: «María, Jesús y el Santo José».

Y la estructura es muy simple: dos estrofas de cuatro versos separados por el estribillo, también de cuatro versos, que además inicia y cierra la composición, y en los tres casos se bisa. Pero lo singular radica en que al estribillo le sigue un verso endecasílabo de acentuación poco convencional (sílabas 2.ª, 5.ª, 7.ª y 10.ª) que, en términos de canción popular actual se denominaría 'gancho' (traducción del término inglés hook), una frase cuya repetición concentra la atención sobre su contenido y lo hace más grabable; en este caso, «María, Jesús y el Santo José», frase que también se bisa.

Es algo bastante parecido al verso de «vuelta» tradicional, encargado de reiterar la rima antes de dar paso a cada una de las estrofas que glosan el estribillo. Y este estribillo lo conforman cuatro versos octosílabos, de los que el primero rima con el segundo en asonante /-í-o/ («portalico»/«chiquito»), mientras que el tercero queda libre y el cuarto rima con el «gancho» en asonante aguda /é/ («ver»/«José»). Hay en este estribillo varios recursos fónicos de gran interés rítmico: la asonancia interna /í-o/ («ha nacido»/«chiquito»); la aliteraciones del fonema velar [k] («Corre, corre al portalico») y del fonema vocálico /i/ («portalico / que ha nacido allí un chiquito»); la distribución fonológica de la reiteración del imperativo del verbo «correr» («Corre, corre»: reiteración de dos vocales de abertura media, una posterior -/o/- y otra -anterior /e/- entre el fonema vibrante múltiple /rr/).

También son dignos de mención, en el plano morfosintáctico de la lengua, la reiteración del imperativo «corre», que intensifica la acción expresada y que, dada la naturaleza del verbo, la acelera; así como la reiteración de la perífrasis verbal «haber de + infinitivo», que expresa la obligatoriedad de realizar las acciones que el verbo en infinitivo indican: «he de llegar»/«he de ver»; o la insistencia del hablante de resaltar enfáticamente su personalidad mediante el pronombre personal sujeto: «Yo he de llegar». Y ya desde una perspectiva semántica, destacan los sufijos diminutivos con valor afectivo «-ico» e «-ito» (portalico»/«chiquito»); y también el uso del adjetivo sustentado «el primero», para indicar que se precede a los demás en el tiempo: «el primero» en llegar al portal, y «el primero» en ver al niño recién nacido.

En la primera glosa se establece la contraposición entre «cielo» y «tierra», para diferenciar a los «angelitos» de los «pastores»; pero unos y otros se juntan en el portal entablando cánticos de alegría y alabanza al recién nacido. La «luz» simbolizaría la iluminación que los «angelitos» irradian. Repárese en la bimembración de los dos primeros versos, tanto morfosintáctica como rítmica: «Angelitos son del cielo / y pastores son del suelo». Alabanzas celestiales y terrenales a un tiempo. Y en cuanto a la rima, los dos primeros versos riman en asonante /é-o/ («cielo»/«suelo»).

La segunda glosa, tras el estribillo, mantiene el apóstrofe lírico de la primera: «Al portal deben ir todos»; idea repetida: «allí pronto os quiero ver»; es decir, que el hablante toma la palabra para incitar a otros pastores a que acudan al portal para participar en la celebración del nacimiento de Jesús; porque él los ha precedido, y «A las doce de la noche» ya se encontró en el portal.

Repárese en la brusca transición de los tiempos verbales: «yo llamé», frente a «debéis ir todos»: pese al empleo del pretérito perfecto simple, el pasado no está tan alejado del presente temporal desde el que habla quien toma la palabra: el «yo» se ha situado en un tiempo concreto del pasado («A las doce de la noche») e insiste a «todos» los pastores a que vayan al portal, una insistencia que tiene matiz obligatoria. Y no deja de ser sintomático que se abre verso con la palabra «yo» y se cierra el siguiente con la palabra «todos».

Los adverbios de lugar -«allí»- y de tiempo -«pronto»- se encargan de situar el marco espaciotemporal. La asonancia se vuelve a dar entre los versos primero y segundo, en este casi, la asonancia /ó-e/ («noche»/«voces»); y la aliteración del fonema vocal /o/ se produce en el cuarto verso: «allí pronto os quiero ver». Podemos, en resumen, considerar que este villancico transmite un sentimiento de alegría por el nacimiento del Niño Jesús, y que a todos se nos invita a participar de dicha celebración, junto a la Sagrada Familia.

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