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Los pasillos desiertos del convento de San Miguel el Real de Segovia

Los pasillos desiertos del monasterio de San Antonio el Real de SegoviaVíctor Gibello

Alemania ve con sorpresa la crisis de la vida religiosa en España: «Se cierran veinte conventos cada año»

El órgano oficial de la Iglesia alemana lamenta el fin de la presencia de la Orden de San Benito en Navarra después de 800 años y de otros muchos cenobios

«En una España que antaño fue fervientemente católica, los monasterios están cerrando». Con esta sorpresa comenzaba el amplio reportaje que katholisch.de –el portal de la Iglesia en Alemania– dedicaba a la crisis de la vida religiosa en nuestro país. No porque en la nación centroeuropea las cosas anden mucho mejor, sino, tal vez, por mantener esa idea de la «España antaño profundamente católica». «Es imparable», sentencian.

«Hoy en día, una media de veinte conventos de diversas órdenes religiosas se disuelven cada año», señala el artículo. Seguramente sean incluso más, si incluimos las comunidades religiosas más pequeñas que se clausuran o se fusionan entre ellas. Lo cierto es que las noticias que recogen el cierre de monasterios españoles varias veces centenarios llegan con bastante frecuencia a las redacciones de los periódicos. Pero lo que se convierte en habitual deja de ser noticia.

El portal alemán se refiere a algunos casos concretos de los últimos meses: «En Estella (Navarra), las últimas ocho monjas benedictinas abandonaron su monasterio de San Benito y partieron hacia su nuevo hogar, donde fueron recibidas por sus compañeras: el monasterio de San José, a 160 kilómetros al suroeste, en la ciudad de Burgos». «Su partida también marcó el fin de la orden benedictina en toda Navarra, donde habían ejercido su actividad durante 800 años. Una profunda pérdida», constata.

«Este mismo destino podría recaer también sobre las monjas dominicas del convento de Madre de Dios en Sanlúcar de Barrameda, Andalucía, según informa el periódico local Barramedia. Marcaría el fin de más de medio milenio de historia», lamenta katholisch.de.

«Un pasado glorioso»

«La historia de España es también una historia de monasterios. Su glorioso pasado se refleja en numerosos lugares y está repleto de hitos», señala acertadamente Andreas Drouve, el autor del reportaje. «En el monasterio de Suso, en La Rioja, se cree que un monje benedictino escribió las Glosas Emilianenses a finales del siglo X, consideradas los registros escritos más antiguos en lengua española», explica.

El investigador también se hace eco de otro episodio clave en la historia de España: «Cristóbal Colón recibió un apoyo crucial en el monasterio franciscano de La Rábida, en Andalucía, antes de zarpar hacia el Nuevo Mundo en 1492». «Tras su descubrimiento de América, se dice que el primer oro se invirtió en la decoración del retablo mayor del monasterio cartujo de Miraflores, en Burgos», explica.

El monasterio de San Antón, cerca del monumental municipio de Castrojeriz (Burgos)

El monasterio de San Antón, cerca del monumental municipio de Castrojeriz (Burgos)

En su repaso por algunos de los cenobios más célebres de nuestro país, Drouve también incursiona en Extremadura: «El rey Carlos I, tras su abdicación en 1556, se retiró a la soledad de Extremadura, al monasterio de Yuste, donde pasó el resto de su vida». «Tales historias podrían continuar casi indefinidamente», observa. «A lo largo de la Edad Media, los monasterios del Camino de Santiago desempeñaron un papel crucial en la acogida y el cuidado de los peregrinos, como el monasterio de San Antón, cerca de Castrojeriz, que también sirvió como hospital de leprosos y ahora yace en ruinas».

«En contraste, monasterios como el de Poblet en Cataluña y el de Guadalupe en Extremadura, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, se conservan excepcionalmente bien», asegura el artículo, aunque no explica el expolio y abandono que sufrieron ambos tras la invasión napoleónica de 1808 y la nefasta Desamortización de Mendizábal (1835). «Incluso en pleno centro de la capital, Madrid, los monasterios de las Descalzas Reales y la Encarnación, abiertos al público, resultan fascinantes», constata el articulista.

Pero, ¿qué ocurre con esos inmensos edificios históricos que se ven obligados a cerrar? «En algunos casos, se transforman en centros culturales, casas de espiritualidad u hoteles, lo que requiere enormes inversiones», explica, y señala el ejemplo de los Paradores de Turismo, donde «destacan antiguos monasterios, como los de Cangas de Onís, Cuenca y León». «Los pasos de los huéspedes resuenan en los claustros, y aún se percibe un atisbo de la atmósfera contemplativa de antaño», reseña poéticamente. «Sin embargo, el futuro de un monasterio abandonado como el de Estella sigue siendo incierto», concluye.

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