Fundado en 1910
El sacerdote Juan Junco, primer miembro de la Sociedad Sacerdotal

El sacerdote Juan Junco, primer miembro de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz

Muere a los 100 años el primer sacerdote de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz

Juan José del Junco Domenech era párroco en la Línea de la Concepción (Cádiz), rezaba cuatro rosarios diarios y tenía a la misa en el centro de su vida

La famosa frase «La muerte no es el final», atribuida a Miguel de Unamuno, recoge en pocas palabras siglos de estudios teológicos que concluyen que estamos en esta vida de paso y que el momento de nuestra muerte no será el fin de nuestra existencia. Este concepto en ocasiones tan difícil de comprender lo llevaba con gran sencillez y pragmatismo el sacerdote Juan José del Junco Domenech, conocido por sus feligreses como el Padre Junco, fallecido este sábado 30 de mayo a las 100 años de edad.

El último sábado del mes de mayo, mes de la Virgen, fue el día que vio exhalar sus últimos alientos a un hombre con profunda devoción mariana. Cuando monseñor Ramón Darío Valdivia Jiménez, actual administrador apostólico de la diócesis de Cádiz y Ceuta, fue a visitarle hace pocos meses, el Padre Junco le obsequió con una recomendación directa: «Que quieran mucho a la Virgen».

Primer miembro de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz

Juan José nació en Santa Cruz de Tenerife el 4 de marzo de 1926. De pequeño se traslada con su familia a Cádiz, donde realiza la enseñanza primaria y el bachillerato en el colegio de San Felipe. Con 24 años de edad se ordenará sacerdote tras recibir la formación necesaria en el Seminario de San Bartolomé.

Ejerció su ministerio sacerdotal en las ciudades de San Fernando y La Línea, donde llegó en el año 1956. En esta última ya se ha convertido en todo un icono de la ciudad, nombrado Hijo Adoptivo de la misma en el año 2000. Fue párroco del Santuario de la Inmaculada un gran número de años, en donde contagió su gran amor eucarístico y su sincera caridad con todo aquel que se acercaba a él.

Ingresó en la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz en 1952. Esta asociación de clérigos diocesanos pertenece al Opus Dei, Prelatura de la Iglesia Católica fundada en 1928 por San Josemaría Escrivá de Balaguer. Su objetivo principal es ofrecer apoyo espiritual, formación y fraternidad a sacerdotes y diáconos para ayudarles a alcanzar la santidad en el ejercicio de su ministerio. Los sacerdotes que pertenecen reciben ayuda en su vida interior mediante actividades como retiros, dirección espiritual y el fomento de la fraternidad sacerdotal, todo ello basado en el mensaje de santificación a través del trabajo y la vida ordinaria.

Mermado por los años, su actividad diaria fue cesando, sin embargo, nunca frenó sus labores espirituales. Hasta sus últimos días celebraba la misa con gran profundidad y devoción, rezaba al menos cuatro rosarios diarios, leía con puntualidad el breviario y dedicaba muchas horas a la oración. Salía poco en sus últimos meses, pero cuando lo hacía era porque «quería visitar al Santísimo», contaba Diego Jorge García, su acompañante habitual.

El Padre Junco celebrando la Eucaristía

El Padre Junco celebrando la EucaristíaOpus Dei

La Misa es su vidaDiego Jorge García sobre el Padre Junco

Su vida quedará como un gran ejemplo de la fe vivida con obras, su gran amor a Jesús en la Eucaristía, y su santificación diaria a través de sus tareas cotidianas.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas