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El barco-prisión Álfonso Pérez' en la portada de 'La Atalaya', en una edición de 1920

El barco-prisión Álfonso Pérez' en la portada de 'La Atalaya', en una edición de 1920

Iglesia perseguida

Un cortometraje recreará la vida en el 'Alfonso Pérez', el buque-prisión donde martirizaron a 16 católicos

Forman parte del grupo de 80 creyentes asesinados in odium fidei que serán beatificados en Santander el próximo sábado

Pronunciar el nombre de «Alfonso Pérez» en el Santander de 1936 suponía que un escalofrío recorriera el cuerpo desde la cabeza hasta los pies. Fue tan grande el número de detenidos por los milicianos durante los trece meses que sembraron el terror en la capital cántabra que fue necesario convertir este buque en una cárcel flotante.

Además de la siniestra checa del socialista Manuel Neila, en Santander se encontraba la prisión provincial, por cuyas dependencias pasaron 5.554 presos durante los meses de dominio del Frente Popular en Cantabria. El convento de las Oblatas y otros muchos edificios también tuvieron que ser transformados en cárceles. En las cuatro sucias bodegas del Alfonso Pérez llegaron a hacinarse hasta 980 presos, en unas deplorables e insalubres condiciones, pasando muchos días sin comer y muchas noches sin dormir.

Pero si hay una fecha especialmente sangrienta unida a la memoria del buque-prisión, es el 27 de diciembre de 1936. En numerosas ocasiones se amenazó a los presos del Alfonso Pérez con que un bombardeo de los aviones nacionales contra Santander supondría su exterminio. Aquel frío día de diciembre, a mediodía, comenzó el ataque aéreo. Los presos hacinados en el navío comprendieron que había llegado su final. En efecto, grupos armados asaltaron el barco desde el muelle. Los actos de contrición y las confesiones eran el mejor indicativo de que todos eran conscientes de lo que iba a suceder y, desgraciadamente, no se equivocaban.

Universitarios, obreros, religiosos, sacerdotes, seminaristas, seglares de Acción Católica, militares y políticos fueron exterminados aquel día. Los milicianos lanzaron bombas de mano desde las escotillas y dispararon ráfagas de ametralladora y de pistola contra los reclusos. Por último, fueron llamando a cubierta a los demás por orden de lista y eran ejecutados con un tiro en la nuca, hasta que se acabó la munición. Fueron asesinadas 167 personas ese día.

«In odium fidei»

De todos ellos, la Iglesia consideró que 16 murieron in odium fidei, y el Papa León XIV aprobó su beatificación el pasado 22 de mayo, junto a otros 64 mártires de la persecución religiosa en Cantabria durante los años 30 del siglo XX. El próximo sábado, en Santander, todos ellos serán beatificados por el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del dicasterio para las Causas de los Santos.

Ahora, un cortometraje pretende «recuperar la memoria de quienes vivieron sus últimos días en las oscuras bodegas del barco, reconstruyendo el contexto histórico, las condiciones del cautiverio y los gestos de consuelo, fe y acompañamiento que se produjeron antes de la tragedia», según explican desde Stellarum Films, sus promotores.

Para llevarlo a cabo han comenzado una campaña de micro mecenazgo a través de su página web, con la que esperan reunir los 45.000€ necesarios para completar el proyecto. «Muchos testigos vivieron para contarlo y sus familiares dan gracias a Dios cada día por el milagro de estar vivos. Los hechos históricos que aquí se narran buscan la verdad histórica y también recordar la fe y la fortaleza de los mártires que, siendo inocentes, murieron perdonando a sus verdugos», subrayan.

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