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Fátima Gallardo (segunda por la izquierda) junto a un sacerdote y otros jóvenes valencianos voluntarios

Entrevista a Fátima Gallardo, cofundadora de 'Juventruth'

«En medio del sufrimiento me ha acercado más a Jesús, he sentido que debía entregarme completamente a Él»

Fátima Gallardo y Lourdes Perarire, jóvenes valencianas y creadoras del podcast Juventruth, se han volcado en ayudar a las víctimas de la DANA, llevando su mensaje de autenticidad y fe a los más necesitados en medio de la crisis

Las calles de Aldaya, Catarroja y otros municipios valencianos devastados por la DANA han pasado a convertirse, desde el 29 de octubre, en un auténtico escenario de destrucción y dolor. Las imágenes de barro, lodo, coches arrastrados y comunidades enteras sumidas en la desesperación reflejan la cruda realidad que enfrenta la población.

Sin embargo, esta tragedia también ha puesto de manifiesto la capacidad de la gente para levantarse, movilizarse y arremangarse para ayudar a los más necesitados. Decenas de miles de voluntarios se han dirigido a las zonas cero, dispuestos a colaborar en la recuperación.

La Iglesia en España no ha permanecido al margen; imágenes de sacerdotes con sotanas, monjas con hábitos y miles de católicos que se han ensuciado de barro son una muestra de su compromiso por responder a las dificultades que atraviesan estas regiones.

Entre quienes han tomado la iniciativa se encuentran Fátima Gallardo y Lourdes Perarire, jóvenes valencianas que, en plena pandemia, crearon el podcast Juventruth, una combinación de dos palabras: 'juventud' y 'truth' (verdad). Este proyecto, que nació como una iniciativa durante el confinamiento, ha evolucionado hasta convertirse en un espacio donde se abordan temas relevantes para los jóvenes de España desde una perspectiva de autenticidad, fe y coherencia.

Juventruth explora cuestiones como el compromiso, la felicidad, el noviazgo, la autoestima, la amistad y la libertad, siempre con el deseo y la óptica de inspirar a los jóvenes a vivir su fe de manera activa en la sociedad y a encontrar su propósito divino en un mundo en constante cambio. Con 38.000 seguidores en Instagram y casi 7.000 en Spotify, Fátima aclara que se siente agradecida del tirón que tiene Juventruth entre los jóvenes «para ver cómo más gente se ha movilizado gracias a lo que compartimos».

Olvidarse de uno mismo para servir a los demás

— ¿Cómo habéis vivido la experiencia de la DANA en Valencia? ¿Qué ha supuesto para vosotras, tanto en lo personal como en vuestro papel dentro de Juventruth?

— La DANA en Valencia ha sido muy impactante. Nos ha tocado muy de cerca, ya que muchos de los afectados son personas conocidas a las que queremos mucho. Ver cómo han sufrido, cómo las casas, las calles y los pueblos han quedado destruidos, y el sufrimiento, la tristeza y la soledad que han tenido que enfrentar, nos ha dejado una huella muy fuerte. Ha sido difícil ver cómo se desmoronaban sus vidas. Pero también, a nivel personal, esta experiencia nos ha enseñado a salir de nuestro círculo de confort, olvidarnos de nuestras preocupaciones y ponernos a ayudar. Nos ha recordado que muchas veces estamos preocupados por cosas triviales, y de repente, todo eso queda en segundo plano. Lo importante es estar ahí para los demás.

A nivel personal, el aprendizaje ha sido el de servir a los demás, olvidándonos de uno mismo. He experimentado lo que significa realmente encontrar la felicidad al ayudar a los demás, aunque no duermas, aunque te sientas agotado, y aunque a veces no tengas ganas de seguir. La recompensa viene en forma de sonrisas y palabras de agradecimiento de personas que, incluso después de haber perdido casi todo, te dicen que están felices de ver cómo nos hemos volcado en su ayuda. Es algo que no tiene precio.

En cuanto al rol dentro de Juventruth, hemos intentado dar testimonio a través de nuestras redes sociales, organizar grupos y responder a todos los mensajes que nos han llegado. Aunque no siempre conseguimos responder a todos, sabemos que estamos ayudando a dar visibilidad a la realidad de lo que está ocurriendo, y eso ha motivado a más personas a unirse. Nos sentimos agradecidos de tener este canal para compartir la verdad y ver cómo más gente se ha movilizado gracias a lo que compartimos.

Si no tienes unas raíces fuertes, es muy fácil sentirte perdido y desorientadoFátima Gallardo

— En Juventruth soléis hablar de la importancia de vivir de forma auténtica y coherente. ¿Pensáis que esos valores pueden ayudar a los jóvenes a enfrentarse a pruebas difíciles, como las que estáis viviendo ahora?

— En Juventruth siempre hemos hablado de que para ser verdaderamente felices, plenos y alegres, es fundamental vivir de manera auténtica, es decir, ir a la raíz de quién somos y reconocer que somos hijos de Dios. En momentos de dificultad, como los que estamos viviendo ahora, esa autenticidad se pone a prueba. Cuando nos enfrentamos a la tristeza, el desastre o la incertidumbre, es fácil preguntarse: «¿Dónde está Dios en todo esto?». La realidad es que, si no tienes unas raíces fuertes que te mantengan firme, es muy fácil sentirte perdido o desorientado, como si estuvieras en medio de un escenario de guerra, aunque, gracias a Dios, en el que no hay no hay mal, ni odio, ni rencor.

Creemos que aquellos jóvenes que viven con autenticidad y coherencia tienen una base sólida que les permite enfrentar las pruebas con esperanza. Si tienes esas raíces profundas, si sabes quién eres y en quién confías, puedes seguir adelante, incluso sin ver claramente el camino. Esas raíces, esos valores, son los que nos motivan a servir y ayudar a los demás, no solo de forma puntual, sino con un compromiso constante hasta que la situación mejore.

«Jesús está en el barro»

— Estas semanas hemos visto cómo muchísima gente se ha volcado para ayudar a las familias y zonas afectadas. ¿Qué creéis que aportan las experiencias difíciles en la fe, y cómo os ayudan a profundizar en ella?

— Efectivamente, muchísimas personas se han movilizado para ayudar a las víctimas, a las familias y a las zonas afectadas. Para mí, personalmente, esto ha sido una experiencia profundamente transformadora. Me ha acercado más a Jesús, porque he sentido que debía entregarme completamente a Él: «Señor, ¿qué hago? Estoy aquí, toma mis manos, mi tiempo, y haz lo que quieras conmigo». En medio de tanto caos y falta de organización, he sentido que no sabía exactamente qué hacer ni cómo responder a las preguntas de la gente que pedía ayuda.

Aunque los días han sido largos y he tenido poco tiempo para rezar, esos momentos de oración, aunque breves, me han ayudado a mantenerme centrada. Hacía jaculatorias, rezaba el rosario en voz alta por el pueblo y, sobre todo, me repetía a mí misma que no éramos nosotros los que íbamos a salvar a nadie, sino que Jesús es el único que puede salvarnos. De hecho, uno de los momentos más impactantes fue cuando vi por las noticias una imagen de Jesús, completamente cubierto de barro, y pensé: «¿Dónde está Jesús? Jesús está aquí, en este barro, en el sufrimiento». Esto me reafirma en mi fe: en lo bueno y en lo malo, Jesús está siempre a nuestro lado. Él sufre mucho más que nosotros, pero su presencia es lo que nos da esperanza en medio de todo.

El cristo de la iglesia de San Jorge, en Paiporta

El cristo de la iglesia de San Jorge, en PaiportaArchidiócesis de Valencia

— Después de tantos días de trabajo y ayuda, ¿cuál ha sido el testimonio más esperanzador que más os ha impactado?

— Básicamente, todos están relacionados con la fe. Los militares, por ejemplo, muestran muchísimo respeto y atención a los sacerdotes. Alguno se nos ha acercado y nos ha dicho que están durmiendo en seminarios y bromeando han comentado: «De aquí saldrá alguna vocación». Otro momento impactante ocurrió cuando un hombre, al ver a un sacerdote en la calle, se acercó para pedirle una bendición para su cruz, y casi con lágrimas en los ojos, aceptó el rosario que el cura le ofreció. Otro día, una joven se acercó a un grupo de sacerdotes y monjas, a quienes les dijo: «No soy creyente ni católica, pero ya es el segundo día que los veo, y quiero agradeceros vuestro trabajo».

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