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Los siete arcángeles, pintados por Massimo Stanzione en las Descalzas Reales de Madrid

Los siete arcángeles, pintados por Massimo Stanzione en las Descalzas Reales de Madrid

Ángeles: así se organiza el ejército celestial en tres jerarquías

San Pablo, el Pseudo Dionisio Areopagita y santo Tomás de Aquino sentaron las bases de esta angelología, que divide a estos seres en tres jerarquías, cada una con funciones muy concretas

El filósofo neoplatónico Pseudo Dionisio Areopagita, en su obra De coelesti hierarchia (siglo V), inspirándose en pasajes del Nuevo Testamento, describió un esquema de ángeles que más tarde santo Tomás de Aquino retomaría en su Suma Teológica.

Siguiendo las cartas de san Pablo, esta clasificación establece tres jerarquías celestes, cada una compuesta por tres órdenes de ángeles, cuya dignidad y poder decrecen en función de su lejanía de Dios.

Primera jerarquía: el círculo más cercano a Dios

Los serafines encabezan el orden más alto. Ardiendo en amor divino, se representan como bolas de fuego con rostros apenas distinguibles y tres pares de alas.

Les siguen los querubines, cuyo nombre significa «plenitud del conocimiento». Con cuerpos más definidos, cuatro alas y a veces dos rostros, suelen estar cubiertos de ojos, símbolo de la sabiduría. El tercer grupo son los tronos, descritos como ruedas llameantes repletas de ojos y sirven como asiento celestial de Dios.

Segunda jerarquía: el gobierno del cosmos

La segunda jerarquía, los Gobernadores del Cielo, reúne a las Dominaciones, Virtudes y Potestades. Se encargan de hacer cumplir los milagros, proteger al ser humano y ayudar a enfrentar adversidades, representados en su apariencia y atributos su papel en el orden y el juicio divino.

Las dominaciones portan corona, cetro o espada, símbolos de autoridad.

Después aparecen las virtudes, encargadas de ejecutar los milagros y de hacer cumplir la voluntad divina. Pueden portar una rama de lis, espadas o balanzas.

El tercer coro son las potestades, guardianes de la humanidad en su conjunto. Se les representa ofreciendo a Dios objetos de autoridad como tiaras o mitras.

Tercera jerarquía: protectores cercanos al hombre

La tercera jerarquía es la de los Mensajeros Divinos. Aquí se incluyen a los principados, quienes custodian las naciones y simbolizan el origen de todo lo creado.

En un nivel más concreto, los arcángeles destacan por su protagonismo en la tradición. Aunque en algunos lugares llegaron a multiplicarse en centenares —como los «arcabuceros» difundidos especialmente en el siglo XVII en Hispanoamérica—, la Iglesia limitó su veneración a tres: Miguel, Gabriel y Rafael, todos con nombres terminados en «-el», referencia directa a Dios, cuya fiesta se celebra hoy, 29 de septiembre.

Ángel arcabucero Letiel Dei. Copia que se conserva en una colección privada de Toledo

Ángel arcabucero Letiel Dei. Solían representarse vestidos con ropajes que evocan a los soldados de la época

Por último, los ángeles de la guarda son los más cercanos al hombre. Como decía san Basilio Magno, «cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducirlo a la vida». Su representación en el arte es inagotable: desde figuras infantiles con rizos hasta jóvenes alados de múltiples estilos, siempre adaptados a la sensibilidad de cada época.

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