Sacerdotes antes del inicio de la Santa Misa
Conservadores, moderados, fieles al latín y abrumados: la nueva generación de sacerdotes jóvenes en EE.UU.
La 'Encuesta Nacional de Sacerdotes Católicos' realizada a 1.164 curas revela rasgos claros: teológicamente ortodoxos, con altos niveles de soledad y sensación de estar sobrecargados por tareas ajenas a su vocación
Un nuevo informe que pone el foco sobre el clero estadounidense —la Encuesta Nacional de Sacerdotes Católicos (2025), realizada por Gallup para The Catholic Project de la Universidad Católica de América— ofrece una radiografía del ministerio «sobre el terreno». El estudio busca comprender a fondo las experiencias de los sacerdotes, medir cambios en confianza hacia el liderazgo eclesial, y explorar sus prioridades y necesidades pastorales.
Los sacerdotes en general siguen mostrando un alto nivel de «florecimiento personal», con una puntuación promedio de 8,2 sobre 10, que refleja bienestar en salud mental, física, propósito, carácter y relaciones sociales.
Al mismo tiempo, los datos de esta oleada, que encuestó a 1.164 sacerdotes entre mayo y junio de este año, revelan características claras de la generación más joven: son teológicamente ortodoxos y políticamente moderados, consideran que el acceso a la Misa tradicional en latín debería ser una prioridad, reportan mayores niveles de soledad y sienten que se les exige asumir tareas que van más allá de su vocación sacerdotal.
Ortodoxia y misa en latín
El informe subraya que los sacerdotes jóvenes son mucho más propensos a definirse como teológicamente ortodoxos. En el grupo de los ordenados a partir de 2010, más del 70% se describió como «conservador/ortodoxo» o «muy conservador/ortodoxo», evidenciando una «polarización más marcada» a través de las generaciones en las posturas teológicas.
Políticamente, este grupo ha virado decididamente lejos del liberalismo, con los moderados constituyendo una porción significativa (37% en la cohorte de 2010 o posterior), aunque la tendencia general se inclina hacia el conservadurismo.
Esta ortodoxia se traduce directamente en sus prioridades pastorales. La encuesta revela que, para el clero más joven, el acceso a la Misa tradicional en latín (MTL) debería ser prioridad. Una postura que contrasta fuertemente con la opinión general del presbiterado, donde el 59% de los sacerdotes en total indicó que la MTL no debería ser una prioridad para la Iglesia en EE. UU. Sin embargo, la priorización de la MTL «es lo opuesto» a otras tendencias pastorales y se dispara entre los más jóvenes.
Soledad y sobrecarga de trabajo
Si esta nueva guardia de curas se distingue por su apuesta por la ortodoxia, también paga un precio alto: la soledad y el agotamiento. La encuesta, además, reveló una clara división generacional en torno a la carga de trabajo sacerdotal.
El estudio apunta que los sacerdotes jóvenes son más propensos a sentirse solos. De hecho, el 45% de los ordenados después del año 2000 fue identificado como «solitario» según la escala de UCLA, una cifra significativamente mayor que la de sus compañeros de mayor edad.
Una de las realidades más dramáticas que enfrentan los ordenados recientemente es la creencia de que se les exige hacer demasiadas cosas que «van más allá de su vocación sacerdotal». Casi la mitad (el 45%) de los sacerdotes ordenados desde el año 2000 reportan sentirse abrumados de esta manera, en comparación con solo el 13% de los ordenados antes de 1980.
Este sentimiento de estar sobrecargado puede estar relacionado con la creciente escasez de clero, que obliga a los jóvenes a asumir múltiples responsabilidades parroquiales. Un sacerdote anónimo citado en el informe lo resume con crudeza: «El agotamiento y sentirse abrumado es un problema real, especialmente para nuestros sacerdotes más jóvenes que, a menudo, sienten que tienen que ‘llenar huecos’ en lugar de alcanzar su máximo potencial». Una tendencia que se prevé que siga aumentando a medida que menos sacerdotes sirvan en el ministerio activo.
Distancia con la sinodalidad, consenso sobre el papel de la mujer
El informe también señala que la visión pastoral de los sacerdotes jóvenes se aleja de iniciativas recientes del Vaticano. Los sacerdotes más jóvenes son menos propensos a considerar que la sinodalidad debería ser una prioridad. El proceso sinodal, que en general recibió una «respuesta tibia», muestra cómo su importancia disminuye de manera constante entre las generaciones más recientes: solo el 29 % de los ordenados después del 2000 mencionaron esta cuestión como prioritaria.
Otros temas, como el cambio climático, la inmigración, la cuestión LGBTQ, la pobreza, el racismo y la justicia social, también pierden relevancia entre los sacerdotes más jóvenes, mientras que la devoción eucarística y el acceso a la Misa tradicional en latín cobran mayor importancia en estas mismas generaciones.
Una parte del proceso sinodal buscó incluir de manera más intencionada y formal las opiniones de las mujeres católicas. En ese contexto, se preguntó a los sacerdotes si consideraban que las mujeres tenían la influencia adecuada en la Iglesia. Los resultados mostraron que el 51 % de los sacerdotes opinaba que las mujeres no contaban con suficiente influencia, el 45 % consideraba que su influencia era adecuada y el 4 % creía que tenían demasiada influencia. Esta pregunta fue replicada de un estudio nacional previo del Pew Research Center, y la distribución de opiniones entre los sacerdotes es «casi idéntica» a la de la población católica estadounidense en general.
En última instancia, el informe muestra a un clero joven que, pese al cansancio y las tensiones de su tiempo, no ha perdido el sentido de misión ni el deseo de profundizar en su fe. Lejos de la apatía, los sacerdotes estadounidenses manifiestan un claro anhelo de crecimiento espiritual: un 61 % desea más formación y un 55 % pide con mayor frecuencia retiros o convocatorias. Más que un lamento, sus respuestas dibujan un retrato honesto y exigente del sacerdocio actual: una generación consciente de sus límites, pero también decidida a perseverar y a profundizar en la fe para los afrontar los desafíos cotidianos del ministerio.