Peregrinación de Nuestra Señora de la Cristiandad frente la basílica de Santa María la Real de Covadonga
De Roma a Subiaco: nace la versión italiana de la peregrinación tradicionalista que arrasa en Covadonga
Inspirada en el modelo de Chartres y en «las huellas de los héroes de la Reconquista» en España, la marcha Nuestra Señora de la Cristiandad-Italia recorrerá en abril enclaves emblemáticos durante tres días, con el objetivo de rescatar la identidad de Europa a través de sus raíces cristianas
la liturgia tradicional sigue ganando terreno entre las nuevas generaciones, y esta vez el epicentro se traslada a la Ciudad Eterna. Tras el éxito de convocatorias como la de Nuestra Señora de la Cristiandad (NSC) en España —que une Oviedo con Covadonga—, un grupo de jóvenes seglares ha decidido replicar el modelo en suelo italiano. Del 25 al 27 de abril, la primera edición de la peregrinación NSC-Italia unirá Roma con el Santuario del Sacro Speco de Subiaco, siguiendo las huellas de San Benito, patrón de Europa.
Cartel promocional de la peregrinación Roma-Subiaco
Un impulso nacido en Asturias
La iniciativa no es fruto del azar, sino del impacto que la experiencia española y «las huellas de los héroes de la Reconquista» tuvo en sus fundadores. Giacomo Mollo, estudiante de Economía de 25 años y uno de los organizadores, explica en una entrevista concedida a InfoCatólica que la idea surgió tras participar en la marcha hacia Covadonga junto a otros jóvenes.
«Decidimos que esa hermosa forma de evangelización —el camino de fe, que durante milenios ha convertido a los católicos de toda Europa— debía nacer también en Italia, y en particular en Roma», señala.
El perfil de los impulsores rompe con los estereotipos habituales. Son laicos que, como el propio Mollo, han redescubierto la riqueza de la Santa Misa a través del Vetus Ordo, o Misa tradicional. Una liturgia que como explican no es una pieza de museo, sino una elección consciente: «Esto es lo que hemos decidido seguir como cristianos adultos y confirmados en la fe católica».
De la cuna del Redentor al corazón del monacato
El itinerario propuesto busca condensar en pocos días la riqueza histórica y espiritual de algunos de los enclaves más emblemáticos de la cristiandad europea. La peregrinación partirá el 25 de abril desde la basílica de Santa María la Mayor, templo que custodia la cuna del Redentor, en la festividad de san Marcos Evangelista, quien dejó constancia del testimonio de Pedro en la ciudad. Desde allí, los peregrinos se adentrarán en la Vía Appia Antica, camino milenario que conserva las huellas de san Pablo y el emblemático encuentro del «Quo Vadis» de san Pedro.
El recorrido continuará por Castel Gandolfo, residencia histórica de los Pontífices, y por Genazzano, donde se alza el santuario de la Virgen del Buen Consejo, cuya venerada imagen llegó milagrosamente desde Albania en 1467, hasta culminar en Subiaco, lugar fundacional del monacato occidental, que desempeñó un papel fundamental en la construcción de la identidad cultural europea.
Ya en la Edad Media, gracias a la red de monasterios, se tejieron vínculos culturales en todo el continente, dando lugar a una verdadera revolución en la instauración de un estilo de vida cristiano que perdura hasta nuestros días. De estos centros surgieron hombres influyentes en la Iglesia y en el gobierno, pioneros en las artes y cultivadores del saber: una impresionante estela de monjes que llegó a dejar huella en la ciencia y en la teología, consolidando así un legado cultural y espiritual de alcance continental.
Un revulsivo espiritual frente al laicismo
Esta marcha no es un simple ejercicio de resistencia, sino un camino militante orientado «a la santificación del alma y a la toma de conciencia sobre la propia fe». A través de tres jornadas de marcha y oración, los fieles buscan ofrecer sus fatigas por la Iglesia, el Santo Padre y la conversión de un continente que busca su identidad. Por ello, el joven italiano destaca que esta experiencia «ofrece el tiempo y el espacio para reflexionar sobre cómo vivir mejor la propia fe», convirtiéndose en un revulsivo espiritual frente al laicismo imperante.
La organización aspira a la restauración del espíritu de la cristiandad, bajo el lema paulino Instaurare omnia in Christo, «que ha dado a la Iglesia y al mundo tantos santos, héroes y defensores de la fe». Este proyecto no se limita a la esfera privada, sino que pretende recuperar un orden social cristiano que nazca de la transformación personal del peregrino, de sus familias y de sus entornos sociales.
En este proceso, la liturgia tradicional actúa como motor central, utilizando su solemnidad y belleza para atraer incluso a quienes descubren el rito antiguo por primera vez. Todo ello, unido a la exigencia física de la peregrinación, busca que nadie quede indiferente ante una forma de oración que ha «convertido a los católicos de toda Europa» durante milenios.
Con esta primera edición, Italia se suma al circuito internacional de grandes marchas tradicionalistas, como la que también batió récords el año pasado desde París hasta Chartres, buscando, en palabras de sus promotores, fomentar una conciencia común sobre las raíces cristianas de Europa.