Keanu Reeves en Matrix (1999)
De la traición a la resurrección: las claves bíblicas ocultas en el fenómeno 'The Matrix'
Un análisis teológico del clásico de ciencia ficción desvela un claro paralelismo evangélico: desde el precursor Juan el Bautista hasta la resurrección de «El Elegido», la obra se erige como una parábola contemporánea sobre la salvación
En el panorama del cine contemporáneo, pocas obras han suscitado tanto debate sobre la realidad y la libertad como The Matrix. Aunque a primera vista se presenta como una historia de acción sobre máquinas inteligentes que controlan una enorme simulación en la que vive atrapada la humanidad, un examen detallado de su narrativa revela una innegable arquitectura de carácter mesiánico. Los elementos que analiza en una entrevista el actor que interpreta a Morfeo, Laurence Fishburne, y que configuran el viaje de su protagonista, Thomas Anderson —más conocido bajo el pseudónimo de Neo—, trazan un paralelismo casi simétrico con el relato bíblico de Jesucristo.
El Salvador y su precursor
El propio nombre de pila del protagonista es ya una declaración de intenciones: «Neo» es un anagrama directo de The One («El Uno» o «El Elegido»), señalando desde el inicio su destino como libertador de la humanidad. Esta condición de redentor se anticipa de forma casi profética desde los primeros compases del metraje. En una de las primeras escenas de la película, cuando un conocido acude a la puerta de Anderson buscando un archivo que este ha hackeado, al recibirlo le espeta de forma reveladora: «Gracias, eres mi Salvador. Eres mi propio Jesucristo personal».
Para que el Salvador sea manifestado, sin embargo, es necesaria la figura de un precursor. En este esquema teológico, el personaje de Morfeo asume el papel de Juan el Bautista. Al igual que el santo bíblico, Morfeo sabe que el Elegido ha de venir y consagra su existencia a buscarlo infatigablemente por toda la simulación para presentar de forma definitiva la verdadera realidad.
En una célebre escena, Morfeo revela a Neo que Matrix no es más que una simulación interactiva neural, un mundo imaginario generado por ordenador. Este sistema mantiene a la humanidad bajo un control absoluto, ocultando que los hombres ya no nacen libres, sino que son cultivados en campos como meras fuentes de energía térmica para las máquinas.
Esta pavorosa esclavitud evoca de inmediato el cautiverio del pueblo de Israel en Egipto o la ceguera espiritual que somete al hombre sin que este sea consciente de su estado. La llamada teológica se hace evidente cuando Morfeo da la bienvenida a Neo al «desierto de lo real», evocando el desierto bíblico como el único espacio donde, despojado de ídolos e ilusiones, el ser humano se encuentra con la Verdad que lo libera
La sombra de la traición y el drama de la Pasión
Ninguna historia de redención está exenta de su propia noche de la traición. En la trama de la película, este doloroso papel recae sobre el personaje de Cypher, quien decide traicionar al grupo. Al igual que Judas Iscariote vendió a Jesucristo por treinta monedas de plata, Cypher sella su traición durante una cena en la que saborea un suculento trozo de carne, reconociendo que es una ilusión pero declarando que la «bendita ignorancia» es preferible a la verdad.
El traidor exige a cambio que borren sus recuerdos y lo reinserten en la simulación como un hombre rico, influyente y de alta posición. Una escena que ilustra de forma descarnada la tentación de cambiar la libertad espiritual y la Verdad por la comodidad de la esclavitud, los apetitos y las glorias mundanas de un reino artificial.
El clímax teológico de la película coincide de forma exacta con el misterio de la muerte y la gloria posterior. Neo es asesinado a bocajarro por el Agente Smith, el implacable protector de la simulación, y muere efectivamente. No obstante, el relato no concluye en la derrota. Al igual que en el relato pascual, el protagonista resucita y regresa a la vida dotado de un poder infinitamente superior, consolidándose definitivamente como aquel capaz de modificar las reglas del sistema y liberar a la humanidad de sus cadenas.