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Cardenales a las puertas del Vaticano

Cardenales a las puertas del Vaticano

Cónclave

Las estrictas medidas de seguridad que cumplirán los cardenales en el cónclave

Este miércoles, 7 de mayo, comenzará el cónclave con el que se elegirá al nuevo pontífice

Este miércoles, 7 de mayo, comienza el cónclave, el proceso por el cual se elegirá al nuevo obispo de Roma y cabeza de la Iglesia Católica. Este año, serán 133, de los 135 habilitados, los cardenales que tendrán que tomar la decisión tras sucesivas votaciones en la Capilla Sixtina. El candidato necesitará dos tercios de los votos emitidos para ser elegido.

Desde la muerte del pontífice argentino, en el Vaticano hay un amplio despliegue del Ejército italiano, con unidades especiales anti drones y tanquetas blindadas en los accesos a San Pedro. Hay también policía nacional italiana, carabinieri, policía de Roma Capital, así como policía secreta, bomberos, ambulancias de la Orden de Malta y 650 cámaras de vigilancia.

Estricto secretismo

Durante el cónclave, los cardenales están sometidos a un conjunto de normas estrictas y detalladas que garantizan la secrecía, la libertad del voto y la integridad del proceso. Estas normas están recogidas en la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis (promulgada por Juan Pablo II en 1996 y modificada por sus sucesores), y su cumplimiento es esencial para la validez del cónclave.

Encierro total e incomunicación

Los cardenales electores no pueden tener contacto con el exterior desde que comienza el cónclave hasta que finaliza.
Se alojan en la Casa de Santa Marta, pero solo pueden salir para acudir a la Capilla Sixtina, donde se celebran las votaciones.
Se prohíbe el uso de teléfonos móviles, ordenadores, radios, televisores, redes sociales y cualquier medio de comunicación.
Todo el personal auxiliar (enfermeros, cocineros, personal de limpieza…) debe jurar secreto absoluto, y también queda recluido.
Está prohibido revelar cualquier detalle sobre lo que ocurre dentro del cónclave, incluso después de su finalización.
El voto de cada cardenal es secreto e individual.
Violar el secreto conlleva penas canónicas severas, incluida la excomunión latae sententiae (automática).

Votaciones

Las votaciones son manuscritas, anónimas y depositadas en una urna ante todos.
Se requieren dos tercios de los votos para que un candidato sea elegido papa.
Está prohibido cualquier tipo de pacto, acuerdo previo, campaña o promesa entre cardenales sobre el voto. Lo que se conoce como simonía (compra de votos) es un grave delito.
Cada día se celebran hasta cuatro votaciones (dos por la mañana y dos por la tarde).
Entre ronda y ronda, los cardenales oran y reflexionan. El ambiente debe ser de recogimiento y discernimiento espiritual, no de debate político.

Estas normas buscan evitar toda presión externa o manipulación y preservar la dimensión espiritual de una elección considerada no solo un acto humano, sino también guiado por la acción del Espíritu Santo. El cumplimiento de estas reglas asegura la legitimidad del nuevo Papa ante la Iglesia y el mundo.

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