El Santo Padre León XIV, en un encuentro con cardenales
¿Va a convocar el Papa a todos los cardenales en enero? ¿O se está tratando de marcar la agenda a León XIV?
Aunque todo apunta a que habrá un Consistorio extraordinario el 7 y 8 de enero de 2026, el Vaticano aún no ha publicado ni la convocatoria ni los temas a tratar
Desde hace días muchos medios llevan publicando distintos análisis y coinciden en un hecho: el Papa León XIV convocará a comienzos de enero un Consistorio extraordinario, que ya de entrada supone una diferencia contrastable con el pontificado anterior: Francisco tan sólo convocó dos consistorios extraordinarios en 13 años de pontificado.
Para muchos observadores, sería la primera gran cita verdaderamente 'propia' del Papa actual, una vez cumplidos los compromisos heredados del pontificado anterior. Se han publicado análisis sobre los asuntos que podrían abordarse, los debates esperables y el impacto que podrían tener dentro de la Iglesia.
Un detalle donde vale la pena detenerse: se trataría de un consistorio extraordinario —no destinado a la creación de cardenales ni comunicar aprobaciones de canonizaciones—, sino de aquellos que, según el Código de Derecho Canónico, se convocan «cuando las necesidades particulares de la Iglesia o el tratamiento de cuestiones especialmente graves así lo requieren», y a los que están llamados todos los cardenales.
Unos medios afirman que se abordarán temáticas clave como la liturgia y la sinodalidad. Lo cierto y verdad es que la palabra «reformas» no se oyen por ningún lado, y viendo el modo de actuar de León XIV las reformas se irán produciendo lentamente, en profundidad, pero cada cosa a su tiempo.
Filtraciones internas anticipan el Consistorio
Sin embargo, hay un dato previo que tampoco conviene perder de vista: el Vaticano aún no ha hecho el anuncio oficial de un Consistorio extraordinario para enero de 2026, mucho menos dado a conocer los temas a tratar. Todo empezó cuando el National Catholic Register publicó el pasado 6 de noviembre que la Secretaría de Estado habría remitido una breve comunicación interna a los cardenales en la que se indicaría que León XIV tiene previsto convocar un consistorio extraordinario los días 7 y 8 de enero, quedando pendiente una carta posterior del Decano del Colegio Cardenalicio con más detalles. Incluso posteriormente se ha llegado a leer que el Papa a través de su felicitación navideña «detalla» los temas del próximo Consistorio a los cardenales.
Este punto no es menor. Y no porque invalide los análisis que ya circulan —algunos pueden estar bien fundamentados—, sino porque plantea una pregunta previa al listado de asuntos que supuestamente se debatirán, luego: ¿cómo y por qué se está construyendo un relato de este Consistorio antes incluso de que 'exista' formalmente?
Sobre la comunicación vaticana
En los artículos específicos sobre esta cuestión hay un elemento común que se atribuye como objetivo central de León XIV: restaurar la unidad. Es un énfasis que el Papa ha subrayado desde el inicio de su pontificado, tanto en lo que se refiere a la unidad interna de la Iglesia como a la unidad entre los cristianos y la unidad fraterna de la familia humana, como bien ha dicho en su reciente viaje a Turquía y al Líbano.
A partir de ahí, las hipótesis más recientes amplían el abanico de asuntos que podrían abordarse: la cuestión litúrgica, que tras la promulgación de Traditionis custodes en 2021 se ha convertido en un ‘campo de batalla’ entre las distintas sensibilidades eclesiales; la sinodalidad, un concepto que funcionó casi como manifiesto programático durante el pontificado de Francisco, pero que León XIV estaría reinterpretando como un camino hacia la comunión más que como un proceso de debates continuos; o la aplicación práctica de la doctrina y la pastoral según la realidad local.
El tema no es tanto la importancia de estos asuntos para ciertos sectores del mundo católico, sino por qué se da por hecho que serán prioritarios. La mayoría de los medios analiza desde una óptica territorial concreta, sin elevar la mirada para captar la perspectiva global de la Iglesia. Surge entonces una pregunta: ¿se intenta marcar la agenda del Papa y del Colegio Cardenalicio antes de que exista oficialmente? Y otra reflexión: ¿por qué la comunicación vaticana permite estas filtraciones en lugar de publicar la información de manera directa? Podría interpretarse como una estrategia de «globo sonda», muy usada en política, para medir reacciones antes de actuar.
Más allá de los debates internos
No se trata de cuestionar la buena fe de los análisis publicados, pero sí merece atención ese curioso 'dejar pasar' desde el dicasterio para la Comunicación. Podría reflejar un fenómeno recurrente en la vida eclesial: la tendencia a proyectar sobre el pontificado las expectativas, preocupaciones o prioridades de determinados sectores, que no siempre coinciden con las de la Iglesia universal.
Porque la Iglesia universal afronta hoy desafíos de enorme calado que trascienden ampliamente los debates internos más visibles. La cuestión antropológica, marcada por la implantación de la ideología de género, el transhumanismo y la cultura de la muerte en buena parte de las legislaciones occidentales; la irrupción de la inteligencia artificial, comparable a la revolución industrial; la inmigración y sus consecuencias sociales; el impacto del islam en un contexto geopolítico cada vez más complejo; la creciente fractura de las sociedades occidentales; y la persecución de cristianos en distintas regiones del mundo, son cuestiones que afectan directamente a millones de fieles.
Asuntos que el Papa León no ha eludido; no hay más que recordar la intención de oración para este mes de diciembre del Santo Padre, dedicada precisamente a las minorías cristianas que viven en medio de las guerras.
El hecho es que sí probablemente habrá un Consistorio extraordinario en el año 2026, que según las fuentes y filtraciones se producirá en el mes de enero. Que los temas a tratar se darán a conocer durante esos días, como ocurrió con las Congregaciones generales durante el cónclave de este año. Y quizá, más de un analista habrá acertado en sus futuribles. Pero lo cierto es que, a día de hoy, ni la convocatoria, ni la carta a los cardenales, ni los temas a tratar se han publicado. Algo llamativo en una entidad como la Iglesia Católica, donde los esfuerzos por la transparencia a todos los niveles son cada vez más visibles.