León XIV durante una sesión del consistorio extraordinario de enero
León XIV pone a prueba su ‘hoja de ruta’ en el arranque del segundo consistorio extraordinario
Convocado por segunda vez por el Papa, el Colegio Cardenalicio se reúne para reflexionar sobre la evangelización en la sociedad contemporánea, la paz en el mundo y el bien común, a la luz de algunas de las reflexiones contenidas en Magnifica humanitas
Tras la celebración de la Santa Misa en la basílica de San Pedro a las 7:30 horas de este viernes, 26 de junio, presidida por el Papa León XIV, comienza oficialmente el segundo consistorio extraordinario de este 2026. Se trata de una cita que consolida el estilo de gobierno del Pontífice estadounidense, quien ya el pasado mes de enero dejó claro que estas reuniones no serían una excepción, sino una práctica habitual de discernimiento común para el gobierno de la Iglesia.
A diferencia de la estructura del C-9 por la que optó su predecesor —un reducido grupo de purpurados que le ayudó en el gobierno de la Iglesia universal y cuya eficacia fue cuestionada en diversas ocasiones por su carácter limitado—, León XIV ha optado por devolver el protagonismo al conjunto del Colegio Cardenalicio, al que definió como una «comunidad de fe» y no «un equipo de expertos» llamada a trabajar en unidad. «La unidad atrae y la división dispersa», advirtió el Papa en el anterior encuentro, celebrado los días 6, 7 y 8 de enero, marcando el rumbo de este nuevo ejercicio de colegialidad que se sitúa en continuidad con las peticiones previas al último cónclave.
Un método basado en la escucha y el silencio
Para garantizar un clima de «diálogo fraternal», como indicó la Oficina de Prensa de la Santa Sede, se ha solicitado a los purpurados mantener la máxima reserva sobre los trabajos y no realizar declaraciones a la prensa durante estos dos días. Los trabajos, que se desarrollarán principalmente en el Aula Pablo VI, no contarán con presencia de medios de comunicación, aunque el discurso inicial y el de clausura del Papa serán retransmitidos.
La metodología de trabajo se divide en 20 grupos: nueve integrados por cardenales ordinarios (incluyendo nuncios) y once por cardenales de la Curia Romana y no electores. Cada sesión seguirá un esquema de tres fases: intervenciones personales, con tres minutos por participante para responder a las preguntas planteadas; escucha compartida, con breves intervenciones de dos minutos para destacar los puntos más significativos de lo escuchado; y relación final, con la elaboración de un informe por grupo que se presentará en la asamblea plenaria.
Cuatro ejes para el discernimiento
La Sesión I de este viernes por la mañana, bajo la pregunta «¿En qué mundo estamos llamados a anunciar el Evangelio?», contará con una meditación bíblica del cardenal Grzegorz Ryś para centrar el debate en las tensiones y esperanzas de las comunidades actuales. La Sesión II, por la tarde, se centrará en «La cultura de la potencia y la civilización del amor», con una introducción del cardenal Víctor Manuel Fernández basada en la encíclica Magnifica humanitas, y abordará cómo construir paz y convivencia en un mundo fragmentado.
La Sesión III, mañana por la mañana, estará a cargo del cardenal Stephen Brislin, quien ya en enero calificó estos encuentros como una señal de que el Papa se toma en serio la ayuda de los cardenales, y se centrará en «Construir en el bien: los talleres de nuestro tiempo». La Sesión IV, por la tarde, será introducida por el cardenal Mario Grech y abordará el camino de aplicación del Sínodo de cara a las futuras asambleas de 2027 y 2028.
La jornada del sábado concluirá con un diálogo libre con el Santo Padre, el rezo del Te Deum y una cena compartida en el Aula Pablo VI. Este intenso fin de semana de trabajo culminará el lunes 29 de junio, solemnidad de los Santos Pedro y Pablo, patronos de la ciudad de Roma, con una misa solemne en la que se bendecirán los palios de los nuevos arzobispos metropolitanos nombrados este año.