Una mujer hace sentadillas mientras entrena con pesas en un gimnasio
La fórmula de los siete minutos diarios que puede sumar un año a tu vida
El sueño, la actividad física y la nutrición son factores importantes para la longevidad
Los científicos tienen claro que el estilo de vida es fundamental para vivir más y mejor: ejercicio, dieta saludable, una correcta higiene de sueño y buenas relaciones sociales son ejes fundamentales, pero el ritmo de vida actual lleva a muchos a alimentarse a base de comida rápida y limitar el ejercicio al paseo del ordenador al servicio.
Aunque pueda parecer complicado, no todo está perdido. Un nuevo estudio, publicado en la revista eClinicalMedicine, afirma que realizar algunos ajustes combinados en estos comportamientos podría tener un impacto significativo en la esperanza de vida en general.
En la publicación los científicos aseguran que implementar, por ejemplo, cinco minutos adicionales de sueño, dos minutos de actividad física moderada a vigorosa –como caminar a paso ligero o subir las escaleras– y media ración adicional de verduras al día podrían, en teoría, suponer un año más de vida para quienes tienen los peores hábitos de sueño, actividad física y alimentación.
Dieta saludable basada en plantas
El sueño, la actividad física y la nutrición son factores importantes para la longevidad y la reducción del riesgo de enfermedades; sin embargo, a menudo se estudian de forma aislada. Este es el primer trabajo de este tipo que investiga las mejoras mínimas combinadas en el sueño, la actividad física y la alimentación que conducen a una longevidad significativamente mayor y a años de buena salud.
El estudio analizó a casi 60.000 personas de la cohorte del Biobanco del Reino Unido, reclutadas entre 2006 y 2010, a las que se les hizo un seguimiento medio de ocho años. Los autores estimaron la longevidad y los años de buena salud en diferentes variaciones de comportamientos utilizando un modelo estadístico.
En comparación con las personas con los peores hábitos de sueño, actividad física y alimentación, el modelo sugirió que la combinación más óptima de estos comportamientos (siete a ocho horas de sueño al día, más de 40 minutos de actividad física moderada a vigorosa al día y una dieta saludable) se asoció con más de nueve años de vida útil adicional y años de buena salud.
Al combinarse, pequeñas mejoras en el sueño, la actividad física y la dieta podrían generar cambios significativos en la esperanza de vida
Los autores destacan que la relación combinada de sueño, actividad física y alimentación es mayor que la suma de los comportamientos individuales. Por ejemplo, para que las personas con los peores hábitos de sueño, actividad física y alimentación logren un año adicional de vida útil solo a través del sueño, se requeriría cinco veces la cantidad de sueño adicional por día (25 minutos) que si la actividad física y la alimentación también mejoraran una pequeña cantidad.
Entre las conclusiones de la investigación los autores afirman que sus hallazgos sugieren que, al combinarse, pequeñas mejoras en el sueño, la actividad física y la dieta podrían generar cambios significativos en la esperanza de vida y en los años de buena salud para quienes mantienen malos hábitos en estas áreas. Esto ofrece un punto de partida más viable y sostenible para el cambio de comportamiento. Sin embargo, advierten que se necesitan estudios adicionales para examinar la aplicación de estos hallazgos a la práctica clínica y de salud pública.