Un niño comiendo una hamburguesa
Alimentación
Adicción a la comida: cómo influyen las bebidas estimulantes y la falta de vitamina D
El IMC, el consumo de drogas y la frecuencia de la actividad física no explican los síntomas relacionados con la adicción a la comida
Investigadores de la Universidad Católica de Murcia (UCAM) han elaborado un estudio, recientemente publicado en la revista científica Diseases, en el que identifican factores que facilitan la aparición de la adicción a la comida, entre los que destacan el consumo habitual de bebidas estimulantes y una deficiencia de vitamina D.
El trabajo propone un modelo predictivo que permite detectar con antelación posibles casos de esta forma de adicción, una condición que, si bien aún no ha sido oficialmente reconocida como trastorno mental, presenta paralelismos significativos con otras dependencias. La investigación se ha centrado en una muestra superior a 700 alumnos de la Facultad de Enfermería de la UCAM, sobre quienes se han aplicado tanto métodos estadísticos clásicos como algoritmos de aprendizaje automático, una rama de la inteligencia artificial aplicada al análisis de datos.
A través de este enfoque combinado, el equipo científico ha logrado establecer un patrón que relaciona tres variables con una mayor probabilidad de mostrar síntomas asociados a la adicción a la comida:
1- Una circunferencia de cintura que supera los 85 centímetros
2- Niveles insuficientes de vitamina D
3- Ingesta frecuente de bebidas como el café, el alcohol o las bebidas energéticas.
Estos elementos, según los resultados obtenidos, permiten anticipar la aparición de la conducta adictiva con una notable fiabilidad.
Grasa corporal
Los resultados del estudio también revelan diferencias en la composición corporal entre los individuos analizados. Aquellos que presentan síntomas compatibles con adicción alimentaria acumulan, de media, un 5 % más de grasa corporal que sus compañeros libres de dichos indicios. Asimismo, se observa en este grupo una tendencia más frecuente a experimentar cambios recientes en el peso corporal, así como a haber seguido dietas restrictivas sin el acompañamiento de profesionales sanitarios.
La investigadora Cristina Reche-García, una de las autoras principales del trabajo, explica: «En este estudio se reflejan dimensiones complejas de la conducta alimentaria, la composición corporal, los hábitos de vida y posibles déficits nutricionales no estudiados previamente. Por el contrario, variables ampliamente estudiadas, como el IMC, el consumo de drogas y la frecuencia de la actividad física, no explicaron los síntomas relacionados con la adicción a la comida, al menos en la población universitaria actual. Por ello recomendamos que se haga uso de estos resultados para una detección temprana de la adicción a la comida», subrayó la investigadora.
El equipo responsable del estudio lo conforman los científicos Alejandro Díaz-Soler, Cristina Reche-García y Juan José Hernández-Morante, vinculados a los grupos de investigación 'Unidad de Investigación en Trastornos de la Conducta Alimentaria (UITA)' y 'Grupo Multidisciplinar de Investigación en Psicología de la Salud', ambos especializados en el estudio del metabolismo, la psicología de la salud y los trastornos alimentarios.
Tras la conclusión de esta fase de la investigación, los autores han manifestado su intención de proseguir con el análisis de las bases neurofisiológicas que subyacen a esta adicción, una línea de trabajo que ya está en marcha en el seno de la UCAM y que podría aportar nuevos conocimientos sobre los mecanismos cerebrales implicados en los trastornos de la alimentación.