Los trajes del Sistema de Supervivencia de la Tripulación Orion

Los trajes del Sistema de Supervivencia de la Tripulación OrionNASA/Joel Kowsky

Qué es la intolerancia ortostática, el reto de los tripulantes del Artemis al volver a la Tierra

Ocurre cuando el cuerpo no puede adaptarse a la bajada de presión arterial

La tripulación de Artemis II terminará este sábado su vuelo con un amerizaje en el Océano Pacífico. Antes de ese momento los astronautas han probado las prendas ortostáticas que usarán para asegurar una correcta circulación sanguínea al regresar a la gravedad terrestre y limitar los efectos de la intolerancia ortostática (IO), una respuesta anormal que se observa durante el regreso a un entorno gravitatorio tras la exposición a la microgravedad.

Según explican fuentes de la NASA, este fenómeno se desencadena al ponerse de pie y se debe a la incapacidad de mantener la presión arterial y la perfusión cerebral. «En condiciones terrestres, la distribución de los fluidos responde a la gravedad: al permanecer de pie, estos tienden a acumularse en la parte inferior del cuerpo. Sin embargo, esta dinámica cambia de forma inmediata al entrar en microgravedad, donde la ausencia de un gradiente hidrostático provoca un desplazamiento de los fluidos hacia la parte superior del cuerpo y la cabeza», explican en un documentos expertos de la agencia gubernamental de EE.UU..

Entre los tripulantes de vuelos espaciales, la IO puede provocar presíncope y, en última instancia, síncope, es decir, pérdida de conciencia. Por lo tanto es una preocupación importante y por ello se preparan antes de realizar las maniobras de regreso a Tierra.

Qué cambios fisiológicos se producen

Cuando un miembro de la tripulación entra en un entorno de microgravedad, se producen numerosos cambios fisiológicos, incluyendo una importante alteración en los fluidos corporales.

Fluidos

Alteración en los fluidos corporales.NASA

A: En la Tierra, al estar de pie, la distribución habitual de fluidos es en la parte inferior del cuerpo.

B: En un entorno de microgravedad, la distribución de fluidos se concentra más en la parte superior del cuerpo.

C: Dos días después de llegar al espacio, la tripulación se adapta al entorno de microgravedad reduciendo el volumen de fluidos circulantes en aproximadamente un 15 %, con redistribución de fluidos al espacio extracelular.

D: El regreso a la Tierra supone un nuevo desafío para el sistema cardiovascular. La combinación de un menor volumen de fluidos circulantes y la reaparición del efecto gravitacional —que favorece la acumulación de líquidos en las extremidades inferiores— reduce el retorno venoso y el gasto cardíaco. Como consecuencia, pueden aparecer síntomas asociados a intolerancia ortostática, reflejo de la dificultad del organismo para readaptarse a las condiciones normales de gravedad.

Entre la población general

Más allá de la intolerancia ortostática de los astronautas, esta afección también es común entre la población en general al cambiar de postura, sobre todo cuando se realiza de forma brusca, por ejemplo de estar tumbado a ponerse de pie.
Estos síntomas incluyen mareos, aturdimiento, confusión mental, taquicardia y fatiga. Al igual que los astronautas, la IO se produce cuando el cuerpo tiene dificultades para regular el flujo sanguíneo y mantener una presión arterial adecuada ante cambios de postura, como al pasar de estar sentado o acostado a ponerse de pie.

​Las personas mayores de 65 años presentan un mayor riesgo de desarrollar hipotensión ortostática. Esta mayor vulnerabilidad se asocia, entre otros factores, al uso frecuente de medicamentos antihipertensivos y a una menor capacidad del corazón para adaptarse a los cambios posturales.

Entre los principales factores de riesgo destacan levantarse de forma brusca, permanecer sentado durante largos periodos o estar de pie durante demasiado tiempo. También influyen condiciones como el calor, la ingesta de comidas copiosas o el consumo de fármacos que reducen la presión arterial.

Los expertos recomiendan una serie de medidas para reducir el riesgo y prevenir episodios de mareo o desmayo. Entre ellas, mover las piernas antes de incorporarse, levantarse de forma gradual —sentándose primero antes de ponerse de pie— y alternar los periodos prolongados de bipedestación con descansos. Asimismo, mantener una temperatura corporal adecuada, por ejemplo mediante el uso de ventiladores, y optar por comidas más ligeras puede contribuir a minimizar los síntomas.
En caso de experimentar mareo, la recomendación es sentarse o tumbarse de inmediato. Otra estrategia útil consiste en tensar los músculos de brazos y piernas para favorecer el retorno sanguíneo y evitar la pérdida de conocimiento.

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