Entrevista al naturalista Jorge Alesanco
El español que habla y convive con una manada de leones
Un día le aceptaron en su clan y desde entonces son sus compañeros de vida. Ahora Jorge Alesanco busca convertirse en el embajador entre el león y el hombre masai de Kenia con su fundación Save the Lion
Una noche, estudiando a una manada de leones de la reserva natural Masái Mara (Kenia), al etólogo Jorge Alesanco (Madrid, 53 años) se le pinchó la rueda de su Land Rover y, al bajarse para cambiarla, los leones se le acercaron y se tumbaron a su alrededor para dormir mientras esperaban que la cambiase. En ese momento el español comprendió que aquel grupo de leones al que estaba estudiando le había aceptado en su clan y comenzó una relación muy especial hombre-león que ha sumado más de 3.000 noches de convivencia, esto es 8 años, «siendo humildes», apostilla en una entrevista para El Debate.
Desde entonces el naturalista ha logrado acompañarles en los momentos cruciales de la vida de todo león: ir de cacería, criar cachorros, comer a su lado, rugir con ellos e incluso charlar en español. Alesanco asegura que su manada entiende y responde a ciertas palabras, como los nombres propios de cada uno con los que el etólogo les ha bautizado; órdenes tales como 'espérate' o expresiones cariñosas como 'hasta mañana' o 'te he echado de menos'. Toda una serie de experiencias que le han llevado a realizar un estudio sin precedentes sobre la vida de los leones salvajes y que ha plasmado en un documental El Rey de la sabana, emitido estos días en La 2 de TVE, cuyo reconocimiento le ha valido la Medalla de Oro en el New York Festival. «Creo que es el máximo fruto que mi vida va a poder dar como profesional. Ahora mismo estoy quizá en el culmen de unos estudios que no se habían realizado antes porque nadie más ha tenido las circunstancias que yo he tenido como naturalista», explica.
Jorge Alesanco junto a la manada de leonas
Cocodrilos, hienas, guepardos, cebras, ñús... toda la fauna salvaje de la reserva natural pasa por el estudio y la mirada de Alesanco a tan solo unos centímetros.
15 años en Kenia
Alesanco llegó a Masái Mara junto a su mujer Mariola hace 15 años para trabajar en un proyecto de reinserción del guepardo en África. El naturalista cuenta que ambos lo dejaron todo atrás (familia, trabajo...) porque en un viaje de turismo quedaron prendados de la belleza africana. Pronto la vida le trajo el mejor regalo que África podía ofrecerle: alrededor del campamento vivía una manada de leones, su animal preferido. «Fui estudiándolos cada vez más de cerca, día tras día, noche tras noche, año tras año, hasta que llegó un momento en el que los leones me aceptaron como si fuera uno más de la manada. No como si yo fuera un león sino como si fuera un hombre que se ha hecho amigo de ellos, que no es peligroso», relata. Y es que para los leones salvajes de la zona, llena de hombres masai que pastorean con su ganado y campan a sus anchas de día, el hombre no es su presa. Para los leones «la visión de un hombre es la del máximo exponente de la pirámide jerárquica, es decir, alguien peligroso, alguien que deben evitar a toda costa. Si ven a un hombre con sus vacas se van a ir escondiendo y van a dejar que el hombre pase», indica.
Pero ello no quita que los reyes de la sabana no sepan que también tienen poder, son fuertes y asustan. «He tenido enfrentamientos con leones y he pasado miedo. Pero he aprendido su lenguaje –de miradas, gestos y rugidos– para lograr ser respetado. Yo simplemente les miro, pero les miro directamente y les hablo o doy palmadas y el león, al verme más pequeño pero tan tranquilo, no entiende lo que pasa y al final acaba asustado», apostilla.
No obstante, para su protección y supervivencia durante estos años también ha sido importante la simbiosis que Alesanco ha logrado con las leonas. «En las conquistas vienen leones nuevos y al verme con las leonas me miran desde la oscuridad, no se acercan y las leonas agradecen mi presencia porque soy capaz de sujetar por algún tiempo la bestialidad conquistadora de los machos para imponer su poder», cuenta.
Escena del documental 'El rey de la sabana', emitido en TVE 2
El naturalista ahoga en ciertas ocasiones los intentos de los machos de arrebatar a las leonas las presas recién cazadas, una costumbre de los nuevos reyes de un reino. «Yo estoy ahí y una vez la leona ha comido suficiente, me aparto de su lado y le doy permiso al león para pasar a comer», explica. El naturalista asegura que solo son momentos circunstanciales, puesto que no interviene nunca en la vida de los leones, pero que es una forma que ha adoptado de infundir respeto. «Así los leones van acercándose cada vez más hasta que terminan aceptándome como otro rey más. Llega un momento en que este proceso termina en que se ponen a rugir conmigo, me levantan para que vayamos juntos a la oscuridad y ver si es necesario marcar territorio y yo les ilumino con mi linternita».
Ahora mismo la situación en el Masái Mara es de armonía absoluta. No es época de conquistas ni de hambrunas y los actuales cuatro machos de león de esa manada viven en perfecta paz con las hembras, que tienen siete cachorros.
Conflicto hombre-león
El naturalista busca convertirse en el embajador del león y el hombre del neolítico, los masai, para proteger la naturaleza «perfecta» que existe en Kenia. Y es que no todo han sido épocas doradas en la zona. Alesanco explica que hay momentos de hambre extrema en los que los leones, leopardos o hienas, «sabiendo que están cometiendo un pecado», atacan el ganado de los masai: vacas, cabras u ovejas. Esto provoca la ira de los pastores quienes ven cómo su sustento es devorado por el león y por el que no reciben ninguna ayuda económica de las administraciones hasta pasado «un año y medio», lamenta Alesanco. Entonces deciden vengarse y acabar con los leones poniendo veneno o lazos por la sabana. «El problema que tiene esta medida es que el masai igual no mata al león que ha atacado a su ganado sino a otro que puede ser crucial en una manada y acabar ésta extinguiéndose», denuncia.
En 2020 hubo unas tormentas terribles y «pudimos ser testigos de muchas muertes de leones y muchos enfrentamientos, incluso a plena luz del día, entre leones y masais», comenta.
Los hombres masai y Jorge Alesanco en Kenia
Por este motivo Alesanco ha fundado la Fundación Save The Lion, con la que pretende recabar fondos y acoger ayudas institucionales y de mecenas con las que sufragar los destrozos económicos que sufren los masai cuando los animales les devoran parte de su ganado. El etólogo se compromete a hacer estos pagos en un máximo de 2 a 3 semanas. «Vamos a romper moldes y demostrar que sí se puede hacer. Vamos a convertirnos en el primer proyecto de compensación del conflicto hombre-león», asegura. «En menos de un mes ya tendremos la cuenta bancaria y en tres ya estará todo en marcha», confirma con la misma ilusión con la que habla de los leones. «Todos estos sentimientos y experiencias que África me ha dado no hacen más que constatarme que voy a dedicar toda mi vida al estudio y cuidado del león», concluye.