03 de diciembre de 2022

Los problemas de sueño en la infancia tienen consecuencias en la salud

Los problemas de sueño en la infancia tienen consecuencias en la saludPixabay

'Sleep coach', la nueva tendencia para mejorar el sueño infantil

Los problemas de sueño en la infancia tienen consecuencias en la salud a largo plazo

El sueño es fundamental para la salud y el correcto desarrollo de los niños. Los problemas a la hora de dormir se traducen en un malestar físico y emocional que pueden acarrear consecuencias a largo plazo en la salud. Por eso es fundamental asegurar el descanso de los más pequeños.
Un estudio del Hospital Regional Universitario de Málaga reveló que el 61 % de los niños sufren trastornos del sueño a lo largo de su infancia, un problema que no solo afecta a la salud y la concentración de los menores, también son sus padres los que sufren las consecuencias.
Las consecuencias de esta falta de sueño en los niños, según la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria son: manifestaciones del comportamiento, déficit de atención, hiperactividad paradójica, problemas del desarrollo mental y aprendizaje… Además, aumenta el riesgo de sufrir accidentes, tener problemas de crecimiento o padecer obesidad, entre otras cuestiones.
Pero, ¿cómo sabemos si nuestros hijos están durmiendo bien? Ya hace unos años, la Academia Americana de Medicina del Sueño publicó una serie de recomendaciones sobre las horas que debe dormir la población de 0 a 18 años para promover una óptima salud. Así, este informe establecía los siguientes horarios:
  • de 4 a 12 meses: 12 a 16 horas
  • de 1 a 2 años: 11 a 14 horas
  • de 3 a 5 años: 10 a 13 horas
  • de 6 a 12 años: 9 a 12 horas
  • de 13 a 18 años: 8 a 10 horas
Estas recomendaciones no incluían a menores de cuatro meses por la diferencia en la duración y patrones de sueño y la falta de evidencia de los resultados en la salud de los bebés.
Sin embargo, hay que diferenciar entre trastornos del sueño y problemas del sueño, ya que estos últimos no requieren un tratamiento. Es aquí donde entra la figura del sleep coach, una tendencia de moda en países anglosajones que poco a poco se va introduciendo en España.
Melissa Barbeito comenzó a interesarse en problemas del sueño tras el nacimiento de su hija y acabó certificándose como Consultora de Sueño Infantil en Estados Unidos, donde esta práctica está muy extendida.
Ahora, como @melisleepcoach, ayuda a las familias para mejorar el sueño de bebés y niños. «No podemos esperar que nuestros hijos coman bien si no le inculcamos ciertos hábitos. Con el sueño ocurre igual», comenta Barbeito.
Esta asesora de sueño infantil trabaja solo con terapias conductuales y, si hay alguna patología, se deriva al médico del menor. «Nosotros tratamos temas como horarios, rutinas o hábitos con respecto al sueño y se hace una valoración para para ver todos estos puntos que afectan al sueño», asegura.
Y es que para Barbeito es fundamental inculcar a los menores hábitos con el sueño como se hace con las comidas ya que, cuando se desajusta, «tiene consecuencias a nivel físico, mental y emocional».

Constancia, consistencia y confianza

El problema, explica, es la suspicacia de algunos padres a la hora de seguir las pautas. «A veces no están de acuerdos con los horarios, les parece muy pronto la hora de acostarse… ahí ya no puedo hacer nada. Es fundamental que confíen en el proceso, por eso siempre les nombro las tres 'c': constancia, consistencia y confianza en el proceso».
Otro de las preocupaciones de esta experta es asegurarse de que los padres estén bien informados, ya que muchos niños están durmiendo bien hasta que dejan de hacerlo sin motivo aparente. «El sueño va atravesando muchas etapas: un niño puede estar durmiendo bien y luego tener regresiones del sueño asociadas a hábitos de crecimiento. Aquí acompaño a las familias y les doy información, porque cuando los padres entienden lo que está pasando se sienten más tranquilos», concluye.

Una industria de 325 millones de dólares

La industria de los sleep coach ha registrado un boom en los últimos años como pocas. Según la Asociación de Fabricantes de Productos Juveniles, este negocio generaba en 2017 más de 325 millones de dólares solo en Estados Unidos.

En Europa, esta práctica ​se ha extendido principalmente en Reino Unido, aunque poco a poco está llegando al resto de países del continente. Uno de los motivos que ha llevado a esta situación es la falta de regulación, ya que por el momento no se necesita una formación específica para convertirse en sleep coach, aunque varias asociaciones en Estados Unidos ofrecen cursos de especialización.
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