26 de septiembre de 2022

El primer ministro de Hungría, Viktor Orban.

El primer ministro de Hungría, Viktor Orban.Europa Press

La lucha por la vida

El Gobierno de Hungría exigirá a las mujeres que quieran abortar escuchar antes el latido de su feto

El Ejecutivo magiar pide que la mujer presente un certificado que muestre que ha recibido información sobre los signos vitales antes de interrumpir su embarazo

La apuesta por una política natalista y por la vida por parte del Gobierno de Viktor Orbán (Fidesz) ha llevado a Hungría a aprobar un decreto que exige que las mujeres que deseen abortan escuchen primero el latido del corazón del feto.
El Ejecutivo magiar ha establecido la obligación de que el formulario de solicitud de aborto incluya una garantía ginecológica de haber mostrado a la paciente «una clara identificación de los signos vitales del feto».
El partido conservador Fidesz es conocido por dedicar amplios recursos a políticas que fomenten tanto la familia como la natalidad, como por ejemplo medidas como préstamos en condiciones ventajosas para los padres o la devolución de impuestos a las familias con hijos.

La actual ley, en vigor desde 1992

La actual ley, en vigor desde 1992, determina que entre las semanas 12 y 24 de gestación, la mujer puede optar libremente por el aborto, sin más requisitos que su propia decisión.
En casos excepcionales, generalmente por razones médicas, cuando hay diagnósticos de una patología en el feto incompatible con la vida o peligra la vida de la madre, el aborto es asimismo posible en un momento más tardío del embarazo.
El partido opositor Coalición Democrática ha pedido en un comunicado que el Gobierno aclare si está preparando o no la modificación de las reglas del aborto.
Por su parte, la diputada Dóra Dúró del partido derechista Nuestra Patria expresó satisfacción por la nueva medida.
«El Gobierno ha adaptado la propuesta de Nuestra Patria», dando un paso hacia «la defensa de todos los fetos desde la concepción», escribió en su cuenta de Facebook.
Hasta ahora, el Gobierno del partido conservador Fidesz de Orbán, que ostenta una abrumadora mayoría en el Parlamento, había asegurado que no tenía planes de limitar el derecho al aborto, pero ahora ha decidido dar la batalla por la vida.
En Hungría, país de 9,7 millones de habitantes, se registraron 21.907 abortos y 93.000 nacimientos en todo el año pasado, según datos de la Oficina de Estadísticas.
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