Un helicóptero recoge agua para ayudar con las labores de extinción de un incendio
Incendios
Qué es el fuego prescrito y por qué es clave para prevenir grandes incendios forestales
Este verano los incendios han arrasado los bosques de España y se plantean diferentes medidas no solo para su extinción sino, también, para su prevención
Agosto llega a su fin y España deja atrás su peor oleada de incendios forestales de la historia, con más de 393.000 hectáreas quemadas en los 93 incendios declarados, que han afectado principalmente a las comunidades de Galicia, Castilla y León y Extremadura. Las labores de extinción han sido muy arduas y muchos de los fuegos no han podido ser controlados hasta que el tiempo trajo algunas lluvias y bajaron las temperaturas. Todo ello ha puesto en evidencia el abandono del entorno rural y la necesidad de invertir recursos no solo a la lucha contra los incendios, sino también a su prevención.
Cabe destacar que el pasado 10 de junio, el Consejo de Ministros aprobó el Plan de actuaciones de prevención y lucha contra los incendios forestales de 2025, para el cual el Gobierno destinó un total de 115,8 millones de euros, que supone un 68,41 % menos de inversión en esta medida que en el año 2009, y un 45 % menos de lo gastado en el año 2018, cuando Sánchez llegó al poder, según los datos aportados a El Debate por la Asociación Nacional de Empresas Forestales (ASEMFO).
Fuegos prescritos, ¿la solución?
Entre las medidas que los expertos recomiendan para tratar de intentar que una situación como la de este año no se repita se encuentran los fuegos prescritos.
Los fuegos prescritos son quemas controladas planificadas y ejecutadas por técnicos forestales para reducir la acumulación de vegetación seca, maleza y restos combustibles en bosques, pastizales o zonas agrícolas. A diferencia de los incendios forestales, estos fuegos se realizan en condiciones cuidadosamente elegidas —con humedad, temperatura, velocidad del viento y recursos de control adecuados— para garantizar que el fuego se mantenga bajo control y cumpla un objetivo concreto.
Su finalidad principal es prevenir incendios forestales de gran magnitud, ya que eliminan material inflamable que, de otro modo, podría alimentar llamas incontroladas en épocas de calor extremo o sequía. Además, los fuegos prescritos favorecen la regeneración de ciertas especies vegetales adaptadas al fuego, ayudan a controlar plagas, promueven la diversidad biológica y mejoran la salud general de los ecosistemas al imitar los ciclos naturales de perturbación.
En muchos países, los fuegos prescritos forman parte de las estrategias de gestión forestal y conservación. Se ejecutan bajo protocolos estrictos, con equipos de bomberos, guardabosques y especialistas en ecología, que establecen cortafuegos y supervisan todo el proceso. Aunque conllevan riesgos, cuando se planifican y ejecutan correctamente, son una herramienta eficaz para mantener los ecosistemas más resilientes y proteger tanto la naturaleza como las comunidades humanas cercanas.