La Secretaria de Estado de Igualdad, María Guijarro (i); la ministra de Igualdad, Ana Redondo (c) y la delegada del gobierno contra la violencia de género, Carmen Martínez (d)
20 asociaciones cargan contra la ley de violencia vicaria del Gobierno: «Es retroceder una vez más»
A través de la misiva, las organizaciones se dirigen a los ministerios de Igualdad, de Justicia y de Juventud e Infancia, por estar directamente implicados en dos reformas legales
Organizaciones integrantes de la Coordinadora Estatal para la erradicación de la Violencia Vicaria y la Violencia de Género Institucional han alertado al Gobierno de que el anteproyecto de Ley de Medidas contra la Violencia Vicaria no hace distinción entre hombres y mujeres al crear un delito «neutro».
«Las reformas en curso no pueden pues limitarse a retoques superficiales, o peor aún, a crear figuras nuevas (como un delito 'neutro' de violencia vicaria) en clara contradicción, no solo con el concepto mismo de violencia vicaria, sino con las verdaderas necesidades y exigencias de un fenómeno social de tal naturaleza», aseguran en una carta abierta, adelantada por El País.
A través de la misiva, las organizaciones se dirigen a los ministerios de Igualdad, de Justicia y de Juventud e Infancia, por estar directamente implicados en dos reformas legales: el anteproyecto de Ley Orgánica de medidas en materia de violencia vicaria y la mejora de la Ley de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia (LOPIVI).
A su juicio, España se encuentra «en un momento decisivo para avanzar en la protección real de las mujeres y de sus hijos e hijas víctimas de violencia de género». «No son estas reformas de segundo nivel, bien al contrario, responden a una necesidad manifiesta de corregir la intolerable realidad cotidiana que vienen sufriendo muchísimas víctimas, fundamentalmente niñas y niños a los que, junto a sus madres, se les sigue dejando en una alarmante situación de desamparo», argumentan.
En este sentido, critican que se describa la violencia vicaria como un daño ejercido sobre hijos sin perspectiva de género, pudiendo ser tanto el padre como la madre el agresor. Si bien, la violencia vicaria surge como una forma específica de violencia machista, en la que es el padre quien utiliza a los hijos para causar el mayor daño posible a la madre.
Asimismo, destacan que la violencia vicaria «no es un fenómeno aislado ni marginal», sino «una de las expresiones más crueles de la violencia machista» y el «gran agujero negro» de la realidad actual de dicha violencia. «Sin embargo, nuestro sistema jurídico continúa tratándola de forma muy insuficiente y, en ocasiones, contradictoria», lamentan.
De la misma manera, expresan que, a pesar de que la ley reconoce desde hace años a los hijos como victimas de la violencia de género, «en la práctica se sigue priorizando el mantenimiento del contacto con el agresor en nombre de un supuesto 'interés superior del menor'». En todo caso, las organizaciones preguntan «¿desde cuándo el interés superior de una víctima consiste en seguir bajo el control de quien la daña?».
Desde la Coordinadora piden abordar «de forma coherente e integral» el tratamiento jurídico de la violencia vicaria ante «patrones culturales profundamente arraigados que sostienen que un hombre violento puede ser, al mismo tiempo, 'un buen padre'». Además, aseguran que prefieren «que se quede el marco legal tal como está» antes que un anteproyecto que supondría «retroceder una vez más».
«Esta idea, ampliamente desacreditada por la evidencia cientifica y por la experiencia profesional, continúa influyendo en muchas resoluciones judiciales, obligando a niños y niñas a convivir o relacionarse con quien les provoca miedo, ansiedad y sufrimiento», advierte.
A ello dice que se suma «la falta de formación especializada de muchos profesionales del sistema judicial y social». Así, detalla que la «ausencia» de una perspectiva de género, de infancia y de derechos humanos «contribuye a decisiones que, lejos de proteger, reproducen la violencia».