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Terapia CAR-T en el Hospital Clinic de Barcelona

Terapia CAR-T en el Hospital Clinic de BarcelonaHospital Clinic de Barcelona

Día mundial contra el cáncer

La realidad de recibir terapias CAR-T contra el cáncer: «Es una segunda oportunidad para vivir»

Aunque Rebeca recibió la noticia del tratamiento con entusiasmo, describe la etapa inicial como «lo peor», ya que carecía de diagnóstico y no sabía qué iba a pasar

Ningún tratamiento funcionaba y, aunque no había perdido la esperanza, sabía que el tiempo se acababa. Sin embargo, la aparición de la terapia CAR-T cambió su vida por completo. Es el caso de Rebeca (nombre ficticio, ya que prefiere preservar su anonimato), una paciente que, gracias a la investigación y a la ciencia, consiguió que su neoplasia maligna comenzara el camino hacia su remisión.

Cuando le hablaron de CAR-T, lo primero que sintió fue alivio. Venía de un segundo tratamiento muy agresivo, con ingresos y una futura recuperación larga, y la idea de seguir por esa vía le pesaba muchísimo. Sin embargo, aunque esta noticia no la vivió como «milagro», le sirvió para abrir «una puerta nueva» porque ya empezaba a ver «el camino muy cuesta arriba», cuenta la paciente a El Debate.

Cuando el doctor le habló de este tratamiento, la paciente asegura que «le dio esperanza», pero sobre todo «curiosidad». Ella trabaja en el sector de la salud y, por primera vez en todo el proceso, sintió ganas de entenderlo todo de verdad: «Me puse a leer resúmenes de ensayos clínicos, resultados, avances y cómo funcionaba el mecanismo», afirma. Gracias a esto, pudo comprender que no se trataba de «una esperanza ingenua», sino que fue «una esperanza basada en datos». Cuanto más leía, más sentido tenía. Y eso, en un momento tan crítico, le dio más seguridad.

Aunque Rebeca recibió la noticia del tratamiento con entusiasmo, describe la etapa inicial como «lo peor», ya que carecía de diagnóstico y no sabía qué iba a pasar: «Estás mal, no sabes qué pasa, y tu cabeza rellena huecos con miedo e incertidumbre. Es una etapa en la vida en que vives a corto plazo. Todo gira en torno a la enfermedad», revela.

Una alernativa con intención curativa

Esta situación cambió cuando recibió el diagnóstico. Sabía que tenía que «seguir el protocolo, obedecer y creer en los médicos». Con el primer y segundo tratamiento no quiso consultar casi nada. Necesitaba ser paciente, no profesional y se protegió. Empezó una quimioterapia con una expectativa razonable de curación y después un segundo tratamiento. Durante el proceso vinieron los giros. No estaba respondiendo como deseaban. Su perspectiva pasó de «esto se arregla» a «esto se decide por tramos».

Sin embargo, un día apareció la palabra. Le iban a realizar el tratamiento CAR-T. Ese momento, subraya, lo recuerda como «un punto de inflexión muy racional», ya que aunque acabara la línea de quimioterapia + autotrasplante, no quedaría libre de la enfermedad. En ese contexto, CAR-T aparecía como una alternativa hacia la curación o, al menos, con más posibilidades de remisión profunda: «En ese momento se me encendió la curiosidad profesional, quería entender dianas, respuestas, tasas y duración».

Tenía temor por los riesgos conocidos, pero lo asumió con alegría. Estaba muy segura de que su cuerpo lo resistiría y vio que los médicos tenían un protocolo de actuación muy pautado. Su apoyo clave fue el equipo médico, porque le iban diciendo la verdad «en cada punto de inflexión». También fueron un gran apoyo su familia y amigos: «Fueron mi sostén emocional y práctico», recuerda.

¿Qué pasa después?

Los primeros años tras la terapia no fueron fáciles. «No existe ni un día en que no recuerdes que eres una superviviente de cáncer», explica Rebeca, quien menciona que durante el proceso se piensa que «va a ser así toda la vida». Sin embargo, sostiene, «no es cierto. Vuelves a la normalidad, te preocupan las cosas normales, las del día a día».

Por otro lado, confiesa, los pacientes oncológicos ya conocen cuál es su comportamiento y tu reacción cuando la vida les coloca en el límite y eso «no lo puede decir todo el mundo. Es un gran aprendizaje», afirma.

Después de recibir CAR-T, la farmacéutica siente «una segunda oportunidad», pero sin necesidad de épica. Es decir, no vive eufórica, vive más centrada. Además, ha aprendido a disfrutar la normalidad, porque «lo normal antes parecía un lujo», concluye.

Funcionamiento de la CAR-T

La CAR-T es un tratamiento con receptores quiméricos que hace que las células inmunitarias llamadas 'células T' ataquen directamente al tumor tras ser modificadas en un laboratorio.

Esta terapia, que modifica las células T, pasa por un proceso complejo. Lo primero que deben hacer los expertos es extraer la sangre de una vena del brazo del paciente, esta, pasa por un tubo hasta una máquina de aféresis, la cual se encarga de separar los glóbulos blancos y las células T. El resto de sangre se devuelve al paciente. Luego, en el laboratorio, los investigadores añaden a las células T el receptor quimérico para el antígeno (CAR) y se administra de nuevo al paciente. Tras esto, se comienzan a reproducir millones de células T con CAR que se encargan de reconocer las células cancerosas y atacarlas, explica el Instituto Nacional del Cáncer.

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