Chica mirando por la ventana durante la cuarentena
Entrevista al Dr Luis Caballero Martínez
El «efecto arrastre» de la pandemia sigue azotando a la población: «El miedo al contagio puede persistir»
El jefe del Servicio de Psiquiatría y Psicología Clínica de HM Hospitales revela que algunos trastornos diagnosticados tienen que ver con el estrés postraumático
Aunque han pasado seis años del coronavirus, la sensación de miedo y sus efectos psicológicos siguen presentes en parte de la población. El encierro de un día a otro, las muertes masivas y la incertidumbre dejaron huella en muchas personas.
Este impacto, conocido como «efecto arrastre», ha producido secuelas en una parte de la sociedad. Así lo explica a El Debate el doctor Luis Caballero Martínez, jefe del Servicio Psiquiatría y Psicología Clínica de HM Hospitales, quien revela que algunos trastornos diagnosticados tienen que ver con el estrés postraumático.
–¿Cuáles son las secuelas psicológicas más frecuentes que se han observado en pacientes tras la pandemia?
–Los trastornos adaptativos, ansiosos, depresivos y los del sueño. Menos frecuentes se han visto también trastornos de estrés postraumático, trastornos cognitivos (de la memoria, la atención- concentración y otros), demencia y psicosis.
–¿Existe un perfil de personas más vulnerables a desarrollar estas secuelas?
–Los que tenían predisposición a padecer estos trastornos por su personalidad, antecedentes, circunstancias ambientales adversas y por la gravedad concreta de su infección; y otros que padecian previamente algunos trastornos psiquiátricos
–¿Cómo diferencia entre estrés postpandemia normal y trastornos más serios como depresión o ansiedad prolongada?
–Una respuesta de estrés normal cede cuando desaparece el motivo que lo causó. Una ansiedad o depresión clínicas prolongadas, pasado el periodo de estrés por la pandemia, serian, probablemente, anómalas.
–¿Qué señales tempranas pueden indicar que alguien está sufriendo secuelas psicológicas por la pandemia?
–La aparición clínica de cualquiera de los síntomas que caracterizan las entidades expuestas más arriba
–¿Se han observado cambios en patrones de sueño, alimentación o comportamiento social como resultado de la pandemia?
–Se observaron cambios en esos tres patrones, en distinta proporción y forma y en distintos colectivos durante la pandemia. En los infectados y en los colectivos más implicados o próximos a la atención a los mismos (sanitarios y otros) fueron más frecuente e importantes
–¿El miedo al contagio sigue presente en muchos pacientes y cómo afecta su vida diaria?
–El miedo al contagio hoy, si no está justificado por las circunstacias concretas en que se vive, puede persistir, por ejemplo, en algunos nichos de población predispuesta a trastornos de ansiedad por la salud (hipocondría) y otras.
–¿Existen diferencias entre adultos y niños?
–La enfermedad aguda suele tener menor gravedad en niños, tiene otra presencación clínica, tasas más bajas de hospitalización y de mortalidad y diferentes patrones de Covid prolongado. En niños se han observado también ansiedad, depresión, cambios de humor, dificultades de atención y concentracion, trastronos del sueño y de la conducta alimentaria . Menos frecuentes, tambien se han observado complicaciones neuropsiquiátricas y deterioro cognitivo
–¿Cuánto tiempo suelen durar las secuelas psicológicas postpandemia?
–Es muy variado y va desde cuadros agudos que se resolvieron en poco tiempo a otros de curso prolongado o crónico que persisten todavía. La fisiopatología de los cuadros mencionados tiene que ver, entre otras cosas, con la neuroinflamación que induce disregulación neuronal y glial, fenómenos de toxicidad glutamatérgica, autoinmunidad y otras alteraciones neurales y vasculares, incluida la persistencia del virus. Por supuesto que las variables psicosociales y culturales de los distintos grupos y ámbitos tambien influyen en la presentación, el curso y el resultado de estas secuelas
–¿Qué tipos de terapia o apoyo psicológico han demostrado ser más efectivos?
–Dependen del tipo de cuadro psicopatológico e incluyen técnicas individuales o grupales. Las más utilizadas son las cognitivo-conductuales, la rehabilitación fisica y mental combinada y otras técnicas especificas ( EMDR, biofeedback.. ) Las terapias farmacológicas (serotonérgicos y otros) y el ejercicio físico o la actividad social dirigida, tambien han ayudado a muchos pacientes. No obstante no se dispone al respecto de toda la investigación científica concluyente que cabría desear.