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El número de eutanasias en Bélgica y Holanda se ha multiplicado en los últimos años.

Una paciente antes de recibir la eutanasiaPixabay

1.668 personas piden la eutanasia desde su entrada en vigor y supone una de cada 750 muertes en 2025

El 83,9 % de las personas que decidieron acabar con su vida tenían más de 60 años. El 51 % la recibió en un hospital y el 35 % en sus domicilios

La cultura de la muerte sigue ganando terreno en España. El pasado 2025 y según los datos de Sanidad, 565 personas recibieron la eutanasia, una cifra equivalente al 0,13 % de los fallecimientos registrados en el país. Es decir, una de cada 750 muertes. Detrás de esta cifra, presentada como un «derecho sanitario consolidado», se esconden dramas personales, fallos estructurales del sistema de cuidados y una inquietante normalización de la muerte provocada como respuesta al sufrimiento.

Desde la entrada en vigor de la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia (LORE) en junio de 2021, 1.668 personas se han planteado acabar con su vida. El balance provisional refleja también un aumento sostenido de las solicitudes: en total, se han registrado 3.716 solicitudes de ayuda para morir, 1.284 de ellas en 2025.

Estas controvertidas cifras, presentadas durante la jornada Cinco años de la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia: Avanzando en derechos, organizada por el Ministerio de Sanidad, muestran un aumento de la cultura de la muerte en nuestro país, que parece apoyar más a estas prácticas que a la propia vida de sus ciudadanos.

El mayor número de solicitudes en oncología

Como se ha ido viendo año tras año desde la aprobación de esta controvertida norma, las peticiones son presentadas por diferentes patologías y no todas ellas llegan a término. En este sentido, tienen una vez más un mayor número de solicitudes las patologías oncológicas, con el 37 % del total. in embargo, las enfermedades neurológicas son la causa principal en las prestaciones efectivas, con el 46 %.

Entre las 1.284 peticiones registradas, las enfermedades neurológicas supusieron aproximadamente un tercio (31 %), por debajo de los casos de origen oncológico. Sin embargo, al observar las prestaciones finalmente concedidas, la proporción cambió de forma notable: las patologías neurológicas pasaron a concentrar casi la mitad de los casos (46 %), mientras que las oncológicas se situaron en torno a tres de cada diez (30 %).

En cuanto a los datos de la persona, el 83,9 % de los pacientes que pidieron morir tenían más de 60 años, al igual que ocurrió el pasado año. En cuanto al espacio en el que fueron eutanasiados, el 51 % la recibió en un hospital y el 35 % en sus domicilios, mientras que el 14 % restante lo hizo en centros sociosanitarios. En el 98 % de los casos fue administrada por un equipo sanitario.

La comunidad con más solicitudes

En cuanto a las comunidades autónomas y sus solicitudes, Cataluña fue el territorio con un mayor número, ya que se registraron 6,14 por cada 100.000 habitantes, un dato por encima de la media nacional, situada en 2,61. Le siguieron Navarra, con 5,41 y el País Vasco, con 5,13. También se situaron por encima de la media La Rioja, con 3,67 por cada 100.000 habitantes; Baleares, con 3,12; Cantabria, con 3,03; Asturias, con 2,96; y Canarias, con 2,66, informa Europa Press.

Comparativa internacional

La prestación en España se mantiene en niveles significativamente inferiores a los de otros países con marcos legales similares. Mientras que en España la tasa de mortalidad por ayuda para morir es del 0,13 %, en Países Bajos alcanza el 5,96 %, en Canadá el 5,10 % y en Bélgica el 4 %. Esa diferencia también se refleja en el volumen de prestaciones: 565 en España en 2025, frente a 16.499 en Canadá y 10.341 en Países Bajos. Sin embargo, nuestro territorio no deja de ser uno de los únicos países europeos que apoya incondicionalmente la cultura de la muerte en vez de ayudar a los enfermos con una ley de cuidados paliativos.

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