La ministra de Sanidad, Mónica García
El Gobierno vasco, contra Mónica García: se desmarca del Estatuto Marco y pide empezar de cero
El consejero también puso el foco en la situación de los profesionales sanitarios, a quienes definió como el principal activo del sistema
El consejero de Salud del Gobierno Vasco, Alberto Martínez, ha reclamado al Ministerio de Sanidad que retire el actual borrador del Estatuto Marco y reinicie su elaboración con la participación de las comunidades autónomas y los profesionales sanitarios. A su juicio, la norma se ha tramitado sin el consenso necesario y mediante un proceso «unilateral» que ha generado un fuerte rechazo en el Sistema Nacional de Salud.
Durante un desayuno informativo organizado por Executive Forum, con la colaboración de GSK y Daiichi Sankyo, Martínez defendió que es necesario «dar un giro» a la negociación. «Retirar el Estatuto Marco y empezar de nuevo no sería una derrota, sino una oportunidad para alcanzar un acuerdo amplio», afirmó, al tiempo que insistió en que lo que está en juego es el funcionamiento del sistema sanitario y la atención que reciben los ciudadanos.
El consejero criticó que el texto haya sido elaborado al margen de las comunidades autónomas y de los profesionales, lo que, según señaló, ha provocado meses de huelgas, un clima de tensión continuada y una mayor incertidumbre para el personal sanitario. «Cuando falla el diálogo, quienes terminan pagando las consecuencias son los pacientes», advirtió.
Por ello, defendió abrir un nuevo proceso de negociación que permita construir un Estatuto Marco consensuado, incorporando las demandas de los profesionales, especialmente del colectivo médico, para reconocer sus particularidades y responsabilidades.
En su intervención también presentó el Pacto Vasco de Salud como un ejemplo de diálogo entre administraciones, profesionales y agentes sociales. Impulsado por el Gobierno vasco, el acuerdo reúne a más de 500 participantes y una treintena de organizaciones para desarrollar 24 líneas estratégicas, más de 300 iniciativas y unas 700 acciones destinadas a reforzar la sanidad pública en los próximos años.
Martínez reconoció que el sistema sanitario vasco afronta importantes desafíos, como el envejecimiento de la población, el aumento de la cronicidad, las desigualdades y la creciente presión asistencial. Frente a este escenario, defendió que País Vasco ha optado por el consenso en lugar de la imposición, apostando por un modelo basado en la colaboración.
El consejero también puso el foco en la situación de los profesionales sanitarios, a quienes definió como el principal activo del sistema. Reivindicó que cualquier reforma normativa debe elaborarse con su participación y destacó que el Gobierno vasco mantiene una estrategia de diálogo permanente con sindicatos y trabajadores a través de la Mesa Sectorial.
Asimismo, señaló que la transformación del sistema sanitario pasa por aprovechar el potencial de los datos y la inteligencia artificial. En este sentido, destacó el desarrollo de plataformas como Datu para mejorar la prevención, el diagnóstico, la planificación y la evaluación sanitaria, así como la incorporación de herramientas de IA en ámbitos como Anatomía Patológica, diagnóstico por imagen, cribados oncológicos o sistemas de transcripción automática de voz en Atención Primaria.
Según explicó, estas tecnologías permitirán anticipar riesgos, personalizar tratamientos y reducir la carga burocrática de los profesionales, liberando tiempo para la atención directa a los pacientes.
Por último, Martínez defendió que la transformación de la sanidad debe sustentarse en principios como la equidad, la confianza y la colaboración entre administraciones, profesionales e industria. En este contexto, reivindicó el modelo impulsado por el Pacto Vasco de Salud como una vía para construir un sistema sanitario más sostenible, innovador y centrado en las personas.