Una casa dañada cerca del río Guadalupe
Por qué las inundaciones en Texas fueron tan mortales: claves meteorológicas y errores de alerta
La riada se ha cobrado ya más de 100 vidas y 160 personas continúan desaparecidas
El gobernador Greg Abbott explicó que el desastre fue impredecible: «Nadie esperaba una pared de agua de casi nueve metros»
Más de un centenar de muertos es el saldo actual tras las inundaciones ocurridas en Texas, Estados Unidos. Una cifra que inevitablemente irá a más debido a que aún se cuentan más de 160 desaparecidos que, teniendo en cuenta las jornadas que han transcurrido desde la riada, no se espera que aparezcan con vida.
Todo ocurrió el pasado fin de semana, cuando un gran tramo del río Guadalupe, entre las poblaciones de Hunt y Confort, se desbordó y provocó inundaciones generalizadas. Esto ocurrió después de que un aguacero torrencial afectara la zona desde el jueves hasta la madrugada del viernes, lo que generó la crecida del río.
El antes y el después de la riada
Lo cierto es que el espacio es propicio a este tipo de acontecimientos, ya que las colinas son escarpadas, el agua se mueve rápidamente cuando llueve. Se trata, además, de una zona semiárida, cuyos suelos que no absorben mucha agua, por lo que el agua se desliza rápidamente y los arroyos poco profundos crecen con rapidez, explica Hatim Sharif en The Conversation.
En esta región de Texas se ubica la conocida Escarpa de los Balcones, una formación geológica compuesta por acantilados y laderas pronunciadas originadas por una falla, tal y como recuerdan desde BBC. Cuando el aire cálido y húmedo procedente del Golfo de México asciende por estas elevaciones, se enfría y condensa rápidamente, lo que puede provocar lluvias intensas pero muy localizadas, capaces de desbordar arroyos y ríos en poco tiempo. Con el aumento de las temperaturas, la atmósfera retiene más humedad, incrementando así la probabilidad de precipitaciones extremas y, con ellas, el riesgo de inundaciones. Este fenómeno explica por qué un evento tan severo ha tenido lugar en pleno verano.
Según los expertos, entre el jueves y viernes se dieron precipitaciones equivalentes a varios meses en tan solo unas horas. De hecho, el río Guadalupe experimentó una crecida abrupta de ocho metros en apenas 45 minutos, lo que provocó su desbordamiento inmediato. Este tipo de crecidas no son ajenas a la historia del río Guadalupe. Registros de la Universidad de Houston señalan que al menos una gran inundación ha ocurrido en cada década del siglo XX en esta cuenca, lo que subraya la naturaleza cíclica y peligrosa de estos eventos en la zona.
¿Se alertó tarde?
Después de las graves inundaciones en Texas, ha surgido una pregunta clave, que también se produjo tras la riada de Valencia del pasado año: ¿funcionaron los sistemas de alerta a tiempo para proteger a residentes y turistas? El miércoles, la División de Manejo de Emergencias de Texas (TDEM) activó recursos estatales ante la amenaza creciente. Un día después, el Servicio Meteorológico Nacional (NWS) advirtió sobre un alto riesgo de inundaciones en el condado de Kerr. Durante la madrugada del viernes, se enviaron varias alertas tras detectarse el desbordamiento del río Guadalupe.
Sin embargo, muchas personas no recibieron las advertencias. El gobernador Greg Abbott explicó que el desastre fue impredecible: «Nadie esperaba una pared de agua de casi nueve metros». Nim Kidd, director del TDEM, señaló que en zonas sin cobertura móvil no es posible recibir alertas, sin importar los sistemas disponibles. A esto se suma que el condado de Kerr no cuenta con un sistema específico de alertas por inundación. Rob Kelly, juez del condado, explicó que hace años se evaluó implementar sirenas similares a las usadas para tornados, pero el proyecto se descartó por su alto coste económico.
Asimismo, varios residentes de Kerrville indicaron a Efe que sí que recibieron alertas de inundación y fuertes lluvias en la madrugada del 4 de julio, pero en ningún momento se les pidió evacuar o moverse hacia otra zona.
La desinformación se propaga
En la plataforma X, algunos usuarios de izquierda culparon a recortes presupuestarios del Servicio Meteorológico Nacional (NWS) durante la presidencia de Donald Trump, sugiriendo que estos afectaron la capacidad de respuesta ante el desastre. Sin embargo, expertos como el climatólogo Daniel Swain señalaron que el NWS emitió múltiples alertas con antelación suficiente. CBS News confirmó que se enviaron al menos 22 advertencias en las zonas más afectadas.
En el otro extremo, teorías de la conspiración desde la derecha acusaron al gobierno de provocar las lluvias mediante siembra de nubes, una técnica que científicos descartan como causa de la catástrofe.
Según un informe de NewsGuard, tanto la derecha como la izquierda han contribuido a la rápida circulación de desinformación tras el evento. En momentos de crisis climáticas, es común que surjan narrativas conspirativas que atribuyen control humano a fenómenos naturales.
Incluso medios tradicionales cayeron en la trampa. El diario local Kerr County Lead tuvo que desmentir una historia viral sobre el rescate de dos niñas, que resultó ser falsa. Su editor reconoció el error, subrayando la importancia de mantener el rigor informativo, especialmente durante emergencias con alto impacto emocional.