Pedro Sánchez clausura el acto de 'Avanzando en el Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática'
Sánchez presenta un nuevo pacto climático con 4.000 propuestas, pero sin plazos claros y pocas certezas
Muchas de estas iniciativas que ya habían sido anunciadas en otras estrategias sin que, hasta ahora, se hayan materializado de forma efectiva
La nueva propuesta de pacto de Estado frente a la emergencia climática, presentada este miércoles en Madrid, ha sido defendida por el Gobierno como un avance sustancial, aunque vuelve a apoyarse más en declaraciones de intenciones que en compromisos concretos y medibles. La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, ha destacado que el texto profundiza en ámbitos como el conocimiento científico, la biodiversidad, las olas de calor o la desinformación climática, cuestiones que ya figuraban, en mayor o menor medida, en documentos y estrategias previas.
Según ha explicado la ministra en un acto celebrado en el Círculo de Bellas Artes, el borrador presentado en septiembre se ha «enriquecido» con cerca de 4.000 aportaciones de entidades y particulares. Para el Ejecutivo, esta cifra demuestra que «España entiende la magnitud del desafío» y que la sociedad reclama participar en su gestión. Sin embargo, el Gobierno no ha aclarado cuántas de estas propuestas se traducirán realmente en políticas públicas dotadas de presupuesto y calendario.
Entre las principales novedades del texto, Aagesen ha citado el refuerzo del conocimiento científico mediante la creación de un panel específico sobre cambio climático; la incorporación de un eje dedicado a la biodiversidad; nuevas medidas para los sistemas costeros y marinos; una ampliación del apartado sobre olas de calor, ahora con un enfoque más centrado en la salud; cambios en la gobernanza para evaluar el progreso de las medidas y un eje contra la desinformación climática. Sobre este último punto, la ministra ha advertido de que la desinformación «debilita a las instituciones, ataca a los científicos y dificulta la respuesta», aunque sin concretar cómo se abordará este problema más allá de declaraciones genéricas.
El documento también incorpora referencias a la protección de los hogares más vulnerables, un plan de empleo verde en el medio rural y la promoción de simulacros periódicos, iniciativas que ya habían sido anunciadas en otras estrategias sin que, hasta ahora, se hayan materializado de forma efectiva.
El pacto pasa de diez a quince ejes, una ampliación que el Gobierno presenta como una mejora, pese a que el texto original ya incluía medidas ambiciosas sobre el papel, como la creación de una agencia estatal de Protección Civil y Emergencias, un mayor compromiso financiero de todas las administraciones o el refuerzo del mundo rural, propuestas que siguen pendientes de concreción.
«Actuar es un acto de responsabilidad», ha afirmado Aagesen, quien ha insistido en que «un país que se anticipa es más fuerte». No obstante, la experiencia de los últimos años deja en evidencia la distancia entre el discurso y la capacidad real de anticipación del Ejecutivo frente a fenómenos climáticos extremos cada vez más frecuentes.
En la misma línea, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha señalado que los profesionales del campo y del mar «están para adaptarse y mitigar este nuevo escenario», subrayando la necesidad de escucharles y apoyarles. Entre las aportaciones de su departamento, ha mencionado la ganadería extensiva, el impulso de razas autóctonas, el uso eficiente del agua y la energía, los seguros agrarios, la agricultura regenerativa y la protección de las comunidades costeras, medidas que el sector lleva años reclamando ante la falta de respuestas suficientes.
«Queremos que lo que es una amenaza se convierta en un objetivo de movilización para la sociedad», ha asegurado Planas, sin detallar cómo se garantizará que esa movilización no quede, una vez más, en un ejercicio retórico.
Por su parte, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha reconocido que el cambio climático obliga a redefinir los ejes de actuación y a ampliar los recursos disponibles. «Debemos diseñar una estrategia anticipatoria integral», ha afirmado, recordando que el objetivo es salvar vidas, una demanda social que choca con la reiterada falta de medios y planificación en situaciones de emergencia recientes.
Las 3.985 propuestas recibidas en apenas tres meses se centran principalmente en resiliencia hídrica, transición ecológica, cultura de prevención, gestión forestal y reducción del riesgo de desastres. Un volumen de aportaciones que evidencia tanto la preocupación social como la urgencia de pasar de los planes y los anuncios a la acción efectiva, algo que el Gobierno sigue sin garantizar con claridad.