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ChatGPT es una herramienta que nos puede facilitar el estudio

El problema radica en cómo aprenden estas máquinasGetty Images

Inteligencia artificial

Científicos advierten de que la inteligencia artificial puede hacer que todos pensemos parecido

Los científicos han publicado sus argumentos en un artículo de opinión en la revista Trends in Cognitive Sciences, de Cell Press, recogido por Europa Press

El uso constante de la inteligencia artificial (IA) está provocando un efecto secundario en el que pocos usuarios habían reparado, y es que muchos están empezando a «pensar, hablar y escribir de la misma manera». Así lo avala un reciente estudio de la Universidad del Sur de California (Estados Unidos) que advierte de que, al confiar tanto en los chatbots, estamos «perdiendo nuestra originalidad».

El problema radica en cómo aprenden estas máquinas. La IA se entrena analizando patrones y repitiendo lo que es estadísticamente más común, basándose sobre todo en la cultura y los valores de las sociedades occidentales más ricas.

Al final, cuando le pedimos un consejo o que redacte un texto, nos ofrece una versión «estandarizada» de la realidad. Si millones de personas usan el mismo modelo para pulir sus correos o tomar decisiones, esas diferencias personales que nos hacen únicos «se van borrando poco a poco».

Los investigadores señalan que esto genera «una presión social invisible». Si todo el mundo a nuestro alrededor empieza a usar un lenguaje impecable pero plano, quien decide expresarse de forma distinta o intuitiva puede sentir que su estilo es menos profesional o «creíble».

Además, existe el riesgo de la «ley del mínimo esfuerzo». En lugar de esforzarnos por crear algo totalmente nuevo, aceptamos lo que el chatbot nos propone porque nos parece «suficientemente bueno». Esto hace que los grupos de personas, aunque trabajen más rápido, tengan ideas mucho menos brillantes que cuando confían solo en su propio ingenio.

Una solución tecnológica plural

La solución que proponen los científicos no es dejar de usar la tecnología, sino «exigir que sea más diversa». Los desarrolladores deberían entrenar a las inteligencias artificiales con una variedad «mucho mayor de culturas, idiomas y formas de razonar que existen en el mundo real».

Solo así la IA podrá ser una herramienta que potencie nuestra inteligencia en lugar de «convertirnos en copias predecibles unos de otros». La clave está en recordar que la máquina debe ser un apoyo, pero nunca el sustituto del pensamiento humano.

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