El rover Mars Perseverance de la NASA
Ciencia
La NASA estudia una roca en Marte y halla la segunda mayor prueba de vida en el planeta
El estudio se centra en una muestra de lutita perforada en la zona conocida como Bahía Yellowknife, dentro del cráter Gale
A mediados de 2024, el rover Perseverance de la NASA encontró una roca fascinante en suelo marciano. En concreto, esta piedra contenía los indicios adecuados para demostrar que el planeta rojo albergó vida microabiana hace miles de millones de años. Esta roca, repleta de vetas, fue bautizada como Cheyava Falls, la cuál contenía rasgos fascinantes que podrían contribuir a arrojar luz sobre si Marte albergó vida microscópica en un pasado remoto.
Tal como detalló la agencia estadounidense en aquel julio de 2024, «el análisis efectuado por los instrumentos a bordo del rover indica que la roca muestra señales químicas y estructuras que podrían haberse formado como consecuencia de la existencia de vida hace miles de millones de años, cuando la zona explorada por el rover contenía torrentes de agua».
Estas muestras adquirieron una mayor importancia a lo largo de 2025, cuando la agencia dio nuevas pistas sobre los hallazgos del Perseverance. Aunque la roca fue avistada en 2024, el 10 del año pasado la NASA y equipos internacionales publicaron estudios detallados que elevaron su importancia.
«Creemos que el hallazgo es muy importante y que es una roca que merece la pena estudiar en profundidad porque nos da una serie de características. Vemos una serie de características que nos dicen que podría ser una biofirma. Vamos a corroborarlo y demostrarlo con pruebas», declaraba a El Debate el doctor Felipe Gómez, científico del Centro de Astrobiología (CAB), perteneciente al Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial y al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (INTA-CSIC) y uno de los coautores del estudio publicado en septiembre de 2025.
En este contexto, más de un año y medio después de estos primeros indicios, un nuevo estudio publicado en la revista Astrobiology habría aportado una nueva prueba sobre este pasado con vida en Marte. La investigación, liderada por el doctor Alexander Pavlov desde el Centro Goddard de la NASA destaca que la roca tendría unos 3.700 millones de años de antigüedad.
Una imagen tomada por el rover Perseverance de la NASA que muestra «manchas de leopardo» en una roca rojiza de Marte
Para ser más exactos, el reciente estudio se centró en una muestra de lutita perforada en la zona conocida como Bahía Yellowknife, dentro del cráter Gale, donde se hallaron los compuestos más grandes hallados hasta ahora en el planeta rojo –también conocidos como alcanos de cadena larga–.
«Una concentración tan alta de moléculas orgánicas grandes en las rocas sedimentarias marcianas no puede explicarse fácilmente por la acumulación de materia orgánica a partir de partículas de polvo interplanetarias ricas en carbono y meteoritos, ni por la deposición de materia orgánica hipotética derivada de la neblina de una antigua atmósfera marciana», escriben los autores.
Tal como señala Pavlov y su equipo, la lutita se encontraba enterrada y alcanzó la superficie hace unos 78 millones de años. Es aquí donde entra en juego la radiación cósmica, la cuál destruyó lentamente alcanos como los hallados en esta roca. Por este motivo, el equipo consideró que la degradación de los compuestos orgánicos se deberían a las extremas condiciones que hay en el cuarto planeta del sistema solar.
Asimismo, los investigadores consideraron que estos alcanos se formaran en respiraderos hidrotermales cuando Marte era más húmedo y volcánico.