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Hombre de las cavernas prehistórico en cueva sentado junto al fuego

Hombre de las cavernas prehistórico en cueva sentado junto al fuegoGetty Images / Nimito

Ciencia

Un estudio revela que el ser humano descubrió el fuego 700.000 años antes de lo que se pensaba

El hallazgo, recogido este lunes en la revista Plos One, se basa en el análisis de huesos de mamíferos presentes en la cueva de Wonderwerk (Sudáfrica)

Un equipo de investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y de la Universidad de Toronto (Canadá) ha descubierto que los Homo erectus ya usaban el fuego hace 1,8 millones de años, 700.000 años antes de lo que se tenía documentado hasta ahora.

El hallazgo, recogido este lunes en la revista Plos One, se basa en el análisis de huesos de mamíferos presentes en la cueva de Wonderwerk (Sudáfrica) a través de una novedosa técnica desarrollada por los autores que se basa en las propiedades de luminiscencia de los huesos quemados cuando se estimulan con una fuente de energía externa.

Los restos de huesos quemados brillan de forma diferente a los no quemados, lo que resulta fundamental para distinguirlos.

Además, la técnica de bioluminiscencia usada permite distinguir fósiles quemados de aquellos que han sufrido alteraciones químicas durante la fosilización, como la fluoridación o depósitos de manganeso, que pueden imitar visualmente los efectos del fuego.

huesos quemados hallados en la cueva de Wonderwerk (Sudáfrica), donde se ha hecho este hallazgo

huesos quemados hallados en la cueva de Wonderwerk (Sudáfrica), donde se ha hecho este hallazgoEFE

«Se trata de una técnica rápida, no destructiva y fácilmente aplicable a grandes conjuntos de restos lo que convierte este protocolo de luminiscencia, portátil y de bajo coste, en una herramienta que se puede utilizar directamente en excavaciones de campo además de ofrecer la posibilidad de revisar antiguos yacimientos» indica una de las autoras, la investigadora del MNCN, Dolores Marín-Monfort.

La nueva técnica ha confirmado «de forma inequívoca» que hace 1,07 y 1,79 millones de años, en pleno Pleistoceno temprano, las poblaciones de Homo erectus ya utilizaban el fuego de manera oportunista y recurrente.

Los resultados obtenidos por la nueva técnica basada en bioluminiscencia se han validado aplicando la Espectroscopía infrarroja (la técnica más extendida en este tipo de estudios arqueológicos) a los mismos huesos.

Hasta ahora, la evidencia más antigua del uso regular del fuego por parte del género Homo es de hace 800.000 años, en el yacimiento Gesher Benot Ya'aqov (Israel) y en yacimientos africanos de alrededor de 1 millón de años.

En la imagen, la cueva de Wonderwerk (Sudáfrica), donde se ha hecho este hallazg

En la imagen, la cueva de Wonderwerk (Sudáfrica), donde se ha hecho este hallazgEFE

Los investigadores han visto cómo las llamas no habrían sido hechas directamente en la cueva, sino que el Homo erectus habría entrado ramas ardiendo de incendios naturales y las habría depositado sobre restos orgánicos, a unos 30 metros de la entrada de la cueva, lo que habría facilitado que el fuego durara más.

«El fuego no fue un fenómeno puntual porque aparece en distintos niveles estratigráficos, separados por decenas de miles de años, lo que refuerza la idea de que el Homo erectus ya sabía transportar y mantener el fuego en espacios protegidos», explica otra de las autoras, la investigadora del MNCN, Yolanda Fernández-Jalvo.

Esos restos orgánicos que ardían eran principalmente 'egagrópilas': bolas compactas con los restos de alimentos no digeridos por las aves rapaces nocturnas que había en la cueva, sobre todo lechuzas.

La presencia de rapaces en la cueva se ha documentado desde hace dos millones de años, y a día de hoy todavía se mantiene.

El conjunto de restos de huesos y pelo de las egagrópilas hizo posible que Homo erectus mantuviera el fuego quemando los restos como lo haría una especie de alfombra de lana, donde el fuego no se extiende, sino que quema la zona donde se deja.

En los niveles estratigráficos analizados, el equipo identificó evidencias claras de combustión en los restos de huesos de mamíferos depositados por las rapaces, especialmente en el estrato más antiguo hace entre 1,07 y 1,79 millones de años, donde el 100 % de los fósiles analizados en algunas áreas mostraron señales inequívocas de haber sido expuestos a altas temperaturas.

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