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Óleo de José Echegaray de Joaquín Sorolla

Retrato de José Echegaray, de Joaquín SorollaGtresOnline

Echegaray, el catedrático de Física que ganó el Nobel de Literatura

José de Echegaray fue científico, ministro de Hacienda y de Fomento y el primer español en ganar el Premio Nobel

Aquellos que ganan el Premio Nobel de Literatura son recordados, lógicamente, por sus libros. Desde principios del siglo pasado, la Academia de Suecia concede el galardón más prestigioso del mundo no sólo en el campo de las letras, también en ámbitos como la medicina o la economía.

Desde que se pusieron en marcha, ocho literatos españoles (Mario Vargas Llosa, peruano de nacimiento, tenía la doble nacionalidad) han sido distinguidos con el Nobel. Seis de ellos fueron galardonados en Literatura.

Todos ellos tienen en su haber algunas obras maestras en lo que se refiere al oficio de escribir. Ya sea drama, poesía o novela, los suecos han premiado a los españoles desde 1904 hasta 2010 con relativa frecuencia.

No obstante, uno de ellos es recordado, además de por su obra, por su eclecticismo. José de Echegaray, el primer Nobel español (1904) no fue, únicamente, un escritor de éxito. Fue científico de renombre. Y también político de prestigio.

Esta es la historia del catedrático de Física y ministro de Hacienda que destacó en el ejercicio de las letras.

Catedrático de ciencias, ministro de Hacienda, Premio Nobel de Literatura

En palabras de Santiago Ramón y Cajal, José de Echegaray fue «incuestionablemente el cerebro más fino y exquisitamente organizado de la España del siglo XIX. Él lo fue todo, porque podía serlo todo».

Y así fue. El dramaturgo fue, además, ingeniero de caminos, catedrático de Cálculo y de Física Matemática, presidente de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, diputado en el Congreso y ministro de Hacienda y de Fomento.

Es recordada su primera intervención en la Cámara Baja, en la que hizo una defensa de la religión, de la que afirmó que es «tan grande, es tan inmensa, es tan trascendental, afecta de tal modo a todo lo que hay de más íntimo, a todo lo que hay de más profundo, a todo lo que hay de más esencial en la naturaleza humana, que por mucho que sobre ella se diga, siempre queda algo».

La Academia de Suecia le concedió el Premio Nobel «en reconocimiento a las numerosas y brillantes composiciones que, de manera individual y original, han revivido las grandes tradiciones del drama español». Y no fue para menos.

El éxito acompañó la carrera dramatúrgica de Echegaray. Desde su primera obra, El libro talonario, fue siempre autor destacado de libretos como El gran Galeoto, En el puño de la espada, Cómo empieza y cómo acaba o Mancha que limpia.

A su fallecimiento en 1916, el propio Alfonso XIII firmó un real decreto en el que se expresaba el «profundo dolor» que causo al país la pérdida de Echegaray. A la muerte del literato, científico y político, el periodista Mariano de Cavia concluyó: «Aquí yace el siglo XIX».

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