Fundado en 1910
El Huevo de Invierno creado por el joyero ruso Peter Carl Fabergé en 1913 por encargo del zar Nicolás II de Rusia, fue vendido hoy en una subasta en Londres por 22,89 millones de libras esterlinas, equivalentes a 26 millones de euros. EFE/Guillermo Garrido

El Huevo de Invierno de Fabergé, creado en 1913 por encargo del zar Nicolás II de RusiaEFE

El Huevo de Invierno de Fabergé supera las estimaciones y se vende por 26 millones de euros

En 2002 fue vendido por última vez en Nueva York por 8 millones de euros, cifra batida con creces por el nuevo propietario de la joya del antiguo imperio ruso

El Huevo de Invierno fue creado por el joyero ruso Peter Carl Fabergé en 1913 por encargo del zar Nicolás II de Rusia, fue vendido el martes en Londres por 22,89 millones de libras esterlinas, equivalentes a 26 millones de euros.

El Huevo de Invierno de Fabergé

El Huevo de Invierno de FabergéEFE

La exquisita joya la encargó el último zar de Rusia en 1913 como regalo para su madre Dagmar de Dinamarca.No se ha desvelado el nombre del comprador, algo habitual en estas subastas en las que los compradores están representados por intermediarios profesionales.

Tallado en cristal de roca, tanto el huevo como su base, la pieza se considera una de las más complejas del mítico joyero. Una reliquia impresionante de la desaparecida Rusia Imperial.

El huevo, que se abre se abre para revelar un cesto de platino lleno de delicadas flores, mide 15 centímetros de altura y cuenta con 4.500 diamantes, lo que le hace único entre los 52 huevos de Pascua conocidos.

Tras la revolución rusa, el nuevo gobierno soviético comenzó a vender tesoros del Hermitage y otras colecciones nacionales a Europa y Estados Unidos, incluyendo pertenencias personales de los Romanov, como muchos de estos huevos, por la necesidad de liquidez.

Su último precio de 2002: 8 millones

El Huevo de Invierno fue a parar a manos de la joyería Warski de Londres por una partida de 450 libras (511 euros) a finales de los años veinte del siglo pasado y fue pasando de mano en mano entre los coleccionistas, pero su rastro se perdió en 1975.

La icónica joya reapareció en 1994, al ser subastada en Ginebra, donde estableció el primero de sus récords: 7,2 millones de francos suizos (7,77 millones de euros), superado ocho años después en Nueva York, donde fue vendido por 9,5 millones de dólares (8,25 millones de euros), su mayor valor hasta el día de hoy.

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